viernes, 27 de febrero de 2026

La Memoria que No Se Apaga: Miguel Ragone en el acto oficial de Cerrillos

 


Miguel Ragone en Cerrillos, la Lucha por la Veracidad y el Futuro que Construimos Juntos

Ensayo de Divulgación — Fernando Pequeño Ragone

Asociación Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la Justicia

Contenidos

Introducción:El Algarrobo, el Auto Gris y Yo

Cuandola Memoria se Convierte en Ornamento — El Peligro del Vaciamiento

Tensiones,Teorías y la Potencia de los Jóvenes

TresObjetivos para el Consejo Deliberante — Un Llamado a la Acción

Objetivo1 — Protocolizar el Acto con una Ordenanza Consensuada

Objetivo2 — Una Ordenanza Municipal de Memoria Histórica Anti-Negacionista

Objetivo3 — Poner en Valor la Plaza de la Memoria Miguel Ragone

Conclusión:El Nombre que Escribimos Entre Todos

ReferenciasBibliográficas

 

 

 

 

Introducción: El Algarrobo, el Auto Gris y Yo

Hay cosas que uno hereda sin pedirlas. Yo heredé el apellido Ragone y, con él, una pregunta que nunca me ha dejado dormir del todo: ¿dónde están los restos de mi abuelo Miguel? Cada 11 de marzo, cuando me paro frente al monolito del barrio San Isidro, al costado de la Ruta 68, en el kilómetro 72 de Cerrillos, siento el mismo nudo en el estómago. Debajo de ese algarrobo centenario fue hallado el Peugeot gris en el que se llevaron a Miguel Ragone el 11 de marzo de 1976. El auto apareció; mi abuelo, no.

No escribo esto para provocar lástima. Lo escribo porque creo que la verdad, contada de frente y sin adornos protocolares, es el único remedio contra el olvido. Y el olvido, como aprendí estudiando a Elizabeth Jelin, no es solo ausencia: es también distorsión activa, es memoria manipulada al servicio del poder de turno.

Asumo aqui un propósito concreto: explicarle a los vecinos de Cerrillos y de Salta entera, a los jóvenes que no vivieron esa época, y especialmente a los concejales del Consejo Deliberante de Cerrillos, por qué el acto oficial que la Municipalidad organiza desde hace casi dos décadas es un patrimonio que debemos proteger con leyes, no solo con buenas intenciones. Y por qué, si no actuamos ahora, corremos el riesgo de que la memoria de mi abuelo se vacíe de contenido, igual que le pasó a la de Martín Miguel de Güemes.

 

Cuando la Memoria se Convierte en Ornamento — El Peligro del Vaciamiento

El espejo de Güemes: cómo una figura popular puede ser apropiada por sus adversarios

Permítanme comenzar con un ejemplo que todos los salteños conocemos. Martín Miguel de Güemes fue un caudillo que peleó con y por los gauchos pobres, los peones, los sectores más humildes del noroeste argentino. Combatió activamente a las élites coloniales y a los terratenientes que explotaban a esa gente. Sin embargo, ¿qué pasó con su legado con el tiempo? Hoy su figura decora los salones de esas mismas clases sociales que él combatía. Su imagen aparece en actos donde se celebra el orden establecido, el mismo orden que él quería transformar.

Esto no es casualidad ni mala fe de un individuo: es el resultado de lo que el historiador Michel-Rolph Trouillot llamaba la 'producción del silencio histórico'. Cuando el Estado y las instituciones controlan el relato, pueden seleccionar qué partes de una figura resaltar y cuáles enterrar. De Güemes se resalta el patriotismo, la valentía marcial, el uniforme. Se silencia la lucha de clases, la vocación redistributiva, el compromiso con los de abajo.

Este mecanismo es exactamente el que debemos evitar con Miguel Ragone. Porque mi abuelo no fue solo un gobernador honesto. Fue un médico que eligió trabajar en los hospitales más pobres de Salta cuando pudo haberse enriquecido en una clínica privada. Fue un político que asumió la gobernación en 1973 con el objetivo explícito de desmantelar las estructuras represivas de la provincia y transformar la tenencia de la tierra. Su proyecto era profundamente popular y transformador. Si permitimos que su figura sea reducida a la de un 'buen administrador' o un 'servidor público loable', estaremos cometiendo con él la misma injusticia que se cometió con Güemes.

Veinte años del acto en Cerrillos: de la resistencia a la ceremonia

El acto de Cerrillos nació del impulso del gobierno municipal allá a mediados de la primera década. Nació de la obstinación de un intendente para quien Ragone significaba valores ligados a la figura de su padre y de su pueblo. Y cuando la Asociación Miguel Ragone nació a fines de 2007 unos años después, estuvo siempre comprometida y presente en esa estrategia de memoria municipal.

En los primeros años del siglo XXI, cuando la reactivación de las causas de lesa humanidad impulsada a partir de 2003 comenzó a cambiar el paradigma de las políticas de memoria en Argentina, el gobierno municipal empezó a convocar a las primeras recordaciones en Cerrillos. Lo que al principio eran reuniones modestas de algunos funcionarios peronistas, familiares y compañeros de mi abuelo fue adquiriendo, con el tiempo, el formato de acto oficial con la participación del gobierno provincial.

Durante la era del gobernador Juan Manuel Urtubey (2008-2018), el acto alcanzó su mayor visibilidad. Urtubey encontró en Cerrillos un escenario útil para trazar una línea de continuidad entre la gestión de Ragone y la suya propia. En sus discursos, solía afirmar que 'Ragone está en todo lo que hicimos', vinculando la figura del médico del pueblo con políticas contemporáneas de salud pública. Esta operación discursiva tenía un problema: suavizaba las aristas más revolucionarias del proyecto de mi abuelo para resaltar solo sus valores de austeridad y honestidad.

Fueron años en que la Asociación Miguel Ragone podía hablar, en que el micrófono nos llegaba con tiempo suficiente para contar lo que nosotros sabíamos: las omisiones de la Justicia, las 'desprolijidades' en la investigación judicial, la herida abierta de unos restos que mi abuela Clotilde esperó toda su vida sin ver aparecer. En otros años el protocolo nos dejó como decorado: presentes, visibles, pero silenciados.

Mi abuela murió en 2019 sin saber dónde descansan los restos de su esposo. Eso no puede ser solo un dato al pie de un discurso oficial. Eso tiene que ser el centro de la memoria.

 

Tensiones, Teorías y la Potencia de los Jóvenes

La memoria como campo de batalla: Jelin y el acto de Cerrillos

Cuando estudié las teorías de la memoria social, encontré en Elizabeth Jelin las palabras exactas para nombrar lo que había vivido en Cerrillos sin poder explicar. Jelin sostiene, en sus trabajos sobre memoria y justicia transicional, que la memoria no es un depósito neutral de recuerdos sino un 'campo de batalla' donde se disputan narrativas, intereses y poder (Jelin, 2002). No hay una memoria, dice Jelin: hay memorias en conflicto.

En Cerrillos, ese conflicto es evidente. Por un lado, el Estado —municipal y provincial— necesita que el acto proyecte unidad y legitimidad democrática. Por eso se priorizan los himnos, las ofrendas florales, las resoluciones firmadas, los discursos de los funcionarios. Por otro lado, los familiares y los organismos de derechos humanos necesitamos que el acto sea un espacio de verdad incómoda: reclamos judiciales sin resolver, críticas a los jueces, demandas de una Ley de Memoria provincial que todavía no existe.

Cuando esos dos vectores se tensionan, el resultado que hemos vivido varias veces es lo que yo llamo 'la comedia de silencios': los familiares son invitados, son ubicados en un lugar visible, son fotografiados junto a los funcionarios, pero no tienen micrófono. Su presencia valida el acto; su silencio lo protege de preguntas incómodas.

Halbwachs, Pollak y los marcos del recuerdo

Maurice Halbwachs, el sociólogo francés pionero en el estudio de la memoria colectiva, argumentó que los individuos recuerdan siempre dentro de 'marcos sociales': estructuras grupales e institucionales que dan sentido y forma al recuerdo (Halbwachs, 1950). La conclusión práctica de esto es poderosa: si los marcos institucionales del acto de Cerrillos están diseñados para producir una versión edulcorada de Ragone, los jóvenes que asisten a ese acto año tras año van a internalizar esa versión, no la verdadera.

Michael Pollak añade una dimensión complementaria: hay memorias que son sistemáticamente silenciadas, memorias 'subterráneas' que sobreviven en el ámbito privado y familiar pero que son excluidas del espacio público (Pollak, 1989). Yo soy portador de una de esas memorias: conozco las anécdotas que mi abuela Clotilde nos contaba, los detalles de la investigación que aprendí como querellante, las conversaciones que no llegan a ningún discurso oficial. Si la institución no crea un espacio para que esa memoria subterránea salga a la luz, se muere con los que la portan.

El género y la naturaleza como horizontes de la memoria viva

En los últimos años he empezado a introducir en mis intervenciones públicas una perspectiva que al principio desconcertó a algunos: la conexión entre los derechos humanos y la crisis ambiental, y entre la violencia del terrorismo de Estado y ciertas formas de masculinidad dominante.

Diana Maffía, filósofa argentina especialista en género y justicia transicional, ha argumentado que el terrorismo de Estado no puede entenderse cabalmente sin analizar las estructuras patriarcales que lo sustentaron (Maffía, 2012). La misma lógica de dominio, extracción y descarte que llevó a los represores a desaparecer personas opera también en el desmonte irracional de los bosques nativos para producir soja, en la contaminación de los ríos, en la expulsión de las comunidades indígenas de sus territorios. Mi abuelo lo habría entendido: él era el médico que fue a curar a los wichís, que construyó el tanque de agua en comunidades que no tenían acceso a ese recurso básico. Honrar su memoria hoy significa también pelear por esos problemas de hoy.

Matías Romero: la juventud que toma la posta

En el acto del 49° aniversario, en 2025, algo importante sucedió. Un joven funcionario de Cerrillos, Matías Romero, Secretario de Turismo, Cultura y Deportes del municipio, tomó el micrófono y habló de Ragone con una emoción y una densidad histórica que me sorprendió y me llenó de esperanza.

Matías no se limitó a repetir la efeméride del secuestro. Recuperó el 52° aniversario de la elección de Ragone como gobernador, vinculando la memoria con la esperanza y la posibilidad política. Bajó la figura del prócer al nivel del 'médico del pueblo' con vocación de servicio. Y explícitamente dijo que su misión es que los jóvenes que no vivieron esa época conozcan a Ragone para que los crímenes del pasado no se repitan.

Jelin habla de los 'emprendedores de la memoria': sujetos que se apropian del pasado para darle un sentido activo en el presente (Jelin, 2002). Matías es exactamente eso. Es un hijo de la democracia que elige cargar con esa mochila porque entiende que sin memoria no hay futuro. Y lo que yo vi en él me confirmó algo que también siento: la memoria no pertenece solo a los viejos y a los que sufrieron en carne propia. La memoria es de todos.

Alejandro Grimson, al analizar las rearticulaciones del peronismo en Argentina, señala que los legados políticos más poderosos son los que logran actualizarse en cada generación sin perder su núcleo transformador (Grimson, 2019). Eso es lo que Matías hizo con Ragone ese día. Y eso es exactamente lo que necesitamos institucionalizar para que no dependa de la buena voluntad de un funcionario en particular, sino que sea parte del diseño del acto.

 

Tres Objetivos para el Consejo Deliberante — Un Llamado a la Acción

Quiero hablarles directamente a los concejales de Cerrillos. No como investigador, no como querellante, sino como nieto de un hombre que nació en esta tierra y cuyo cuerpo sigue, creemos, descansando en algún lugar de esta misma geografía, quizás en el dique Cabra Corral, ese que fue terminado poco antes del comienzo de su gestión de gobierno.

Tienen en sus manos tres acciones concretas que pueden convertir el acto de Cerrillos en un modelo para toda la provincia. No les pido que resuelvan lo que la Justicia Federal no ha podido resolver en casi cinco décadas. Les pido tres cosas más modestas y más urgentes:

 

Objetivo 1 — Protocolizar el Acto con una Ordenanza Consensuada

El acto del 11 de marzo en Cerrillos existe hace veinte años y surgió por iniciativa del gobierno municipal de Cerrillos. Pero necesitamos un marco normativo que garantice su continuidad y su calidad democrática. Cuando cambia un intendente, cambia el diseño del acto. Cuando hay tensiones políticas, los familiares pierden el micrófono. Cuando la coyuntura lo demanda, el relato oficial se ajusta.

Necesitamos una ordenanza que establezca un protocolo diseñado en conjunto entre la Municipalidad de Cerrillos, la Comisión Provincial de la Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos del Gobierno de Salta, y la Asociación Miguel Ragone. Ese protocolo debe garantizar, de manera explícita e innegociable, la participación activa de los familiares con uso de la palabra y con igual jerarquía protocolar que los funcionarios presentes.

El fundamento teórico es claro: Jelin nos advierte que la institucionalización de la memoria es una espada de doble filo. Puede proteger el recuerdo, pero también puede cristalizarlo y vaciarlo de su carga política si el Estado se convierte en el único autorizado para contar la historia (Jelin, 2002). La solución no es evitar la institucionalización sino diseñarla de manera que los 'emprendedores de la memoria' —familiares, militantes, jóvenes— sean coproductores del relato, no decorado.

La ordenanza debe incluir, como mínimo: una mesa de trabajo previa al acto entre el municipio, la Comisión Provincial de la Memoria y la Asociación; un espacio obligatorio de testimonio familiar y de otros familiares de victimas; y el compromiso explícito de la Municipalidad de no editar ni controlar el discurso de los familiares, aceptando que la memoria puede incluir reclamos actuales y menciones a heridas no cerradas.

 

Objetivo 2 — Una Ordenanza Municipal de Memoria Histórica Anti-Negacionista

Argentina tiene un marco jurídico nacional que reconoce los sitios de memoria como parte del patrimonio cultural (Ley 26.691). Varias provincias y municipios han avanzado con legislación específica que obliga a las instituciones educativas a trabajar la memoria del terrorismo de Estado y que toma posición explícita contra el negacionismo.

Cerrillos todavía no tiene ese instrumento. Y su necesidad es urgente. Vivimos un momento nacional en que el negacionismo ha salido del margen y ocupa espacios de poder. Cuando funcionarios o referentes políticos cuestionan públicamente la cifra de los 30.000 desaparecidos o relativizan los crímenes de la dictadura, necesitamos que el Consejo Deliberante de Cerrillos tenga una posición institucional clara.

Blanca 'Nenina' Lescano lo dijo desde el estrado de Cerrillos en actos recientes: la memoria no puede ser solo un acto anual de ofrendas florales. Tiene que ser una política educativa obligatoria que impida el negacionismo entre los jóvenes. El Consejo puede ser pionero en Salta si estudia y aprueba una ordenanza de este tipo, tomando como modelo las experiencias de otros municipios del país.

Paul Ricoeur, filósofo de la memoria y la identidad narrativa, argumentó que el olvido no es solo un fenómeno natural sino también un acto político: se puede 'trabajar' el olvido igual que se trabaja el duelo (Ricoeur, 2004). Una ordenanza anti-negacionista es precisamente una herramienta para que el municipio de Cerrillos declame institucionalmente: aquí no trabajamos el olvido, aquí trabajamos la memoria.

 

Objetivo 3 — Poner en Valor la Plaza de la Memoria Miguel Ragone

El tercer objetivo es el más tangible y, quizás, el más transformador para la vida cotidiana de los vecinos del barrio San Nicolás y de Cerrillos en general.

Lo que originalmente era un punto al costado de la ruta hoy es la 'Plaza de la Memoria Miguel Ragone', con parquización, señalización y placas recordatorias. La Ordenanza Municipal 596/2023 ya faculta a las secretarías de Turismo, Cultura y Deportes para la organización y mantenimiento del sitio. Es un comienzo. Pero la plaza puede ser mucho más.

Imaginemos una plaza que no solo tenga el monolito sino también una feria de productores locales, un espacio de encuentro comunitario, un punto de referencia turística vinculado al Valle de Lerma y al circuito del dique Cabra Corral. Una plaza donde los vecinos del barrio quieran estar, no solo el 11 de marzo sino durante todo el año. Una plaza que sea 'memoria activa', como dice Jelin: un lugar donde el pasado se conecta con las necesidades del presente.

Le pido al Consejo Deliberante que se comprometa a estudiar las vías más viables para este desarrollo: presupuesto participativo, convenios con el gobierno provincial, alianzas con organizaciones vecinales, proyectos de economía popular. No les pido un plan acabado hoy. Les pido la voluntad política de empezar.

Un sitio de memoria que también es un espacio vivo de producción e intercambio es infinitamente más resistente al olvido que un monolito rodeado de baldíos. Los vecinos del barrio San Nicolás son los custodios involuntarios de la última huella de mi abuelo: merecen que esa responsabilidad se convierta en un activo para su comunidad.

 

Conclusión: El Nombre que Escribimos Entre Todos

Vuelvo al algarrobo. Cada vez que paso por ahí, solo o con mi familia, pienso en lo que significa ese árbol: es viejo, es salteño, ha sobrevivido sequías y tormentas. Y sigue ahí, al costado de la ruta, como un testigo mudo de lo que pasó esa madrugada de marzo de 1976.

La memoria de Miguel Ragone puede ser como ese algarrobo: persistente, profunda, enraizada. O puede ser como el Peugeot gris: hallada, identificada, y después guardada en un expediente que nadie abre.

La diferencia entre esas dos posibilidades no la decide el destino ni el tiempo. La decide la voluntad de instituciones concretas, de personas concretas, en momentos concretos como este. La decide si el Consejo Deliberante de Cerrillos aprueba o no esas tres ordenanzas. La decide si la Municipalidad acepta o no ceder parte del control narrativo del acto. La decide si los jóvenes como Matías Romero siguen tomando la posta o si se cansan de cargar con una historia que no es 'divertida' ni 'conveniente'.

No le pido a nadie que cargue con mi dolor. Le pido a la comunidad de Cerrillos y de Salta que cargue con la responsabilidad que le corresponde: la de garantizar que una historia verídica, compleja y transformadora no sea reducida a un ornamento protocolar.

Mi abuelo era el médico del pueblo. Ese pueblo somos nosotros. Y la memoria que construyamos de él —o que dejemos destruir— dice algo sobre qué clase de pueblo somos y qué clase de democracia merecemos.

La plaza, el acto, las ordenanzas: son formas de decir que seguimos buscando. Los restos físicos, sí, todavía. Pero también los restos de un proyecto de país justo que se interrumpió a punta de fusil y que todavía tenemos la obligación de recuperar.

 

Fernando Pequeño Ragone

Investigador en Derechos Humanos y Memoria Social

Asociación Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la Justicia — Salta, 2025

Referencias Bibliográficas

Grimson, A. (2019). ¿Qué es el peronismo? De Perón a los Kirchner, el movimiento que no deja de conmover a la Argentina. Siglo XXI Editores.

Halbwachs, M. (1950). La mémoire collective. Presses Universitaires de France. [Trad. esp.: La memoria colectiva. Miño y Dávila, 2004]

Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria. Siglo XXI Editores.

Jelin, E. (2017). La lucha por el pasado. Cómo construimos la memoria social. Siglo XXI Editores.

Maffía, D. (2012). Género y ciudadanía: aportes para una teoría feminista de la transición democrática. En Filosofía y Género: Identidades, ficciones y política. Catálogos.

Pollak, M. (1989). Memoria, olvido, silencio. Revista Estudios Históricos, 2(3), 3-15.

Ricoeur, P. (2004). La memoria, la historia, el olvido. Fondo de Cultura Económica.

Trouillot, M.-R. (1995). Silencing the Past: Power and the Production of History. Beacon Press.

Ley Nacional 26.691 (2011). Preservación, señalización y difusión de sitios de memoria del terrorismo de Estado. Honorable Congreso de la Nación Argentina.

Ordenanza Municipal 596/2023. Municipalidad de Cerrillos, Salta. Secretaría de Turismo, Cultura y Deportes.

 

viernes, 13 de febrero de 2026

Memoria que late: encuentro con Raquel Espinosa en el Bar Alta Región

En un bar de Salta, el 13 de febrero de 2026, se produjo un encuentro inesperado entre Fernando Pequeño Ragone, nieto del gobernador desaparecido Miguel Ragone, y la escritora Raquel Espinosa. Lo que comenzó como una conversación sobre un proyecto literario se transformó en algo más profundo: el descubrimiento de cómo un hecho traumático de 1976 —cuando la policía irrumpió en la finca familiar de Raquel buscando información sobre el secuestro— se convirtió en el puente que los conecta cincuenta años después.


Por Fernando Pequeño Ragone, asistido con NotebookLM  y Claude IA

La mañana del 13 de febrero de 2026 me encontré con Raquel Espinosa en el Bar Alta Región de Salta, sin imaginar que ese encuentro sería uno de esos momentos que la vida te regala cuando menos lo esperas. Yo había llegado con mi agenda habitual: documentos, proyectos de memoria, la urgencia de los cincuenta años del golpe empujándome a seguir armando el rompecabezas de mi abuelo Miguel Ragone. Pero Raquel llegó con algo que no esperaba: una herida.

Cuando me contó sobre aquella noche de 1976, cuando tenía dieciséis años y la policía irrumpió en la finca de Los Álamos buscando —o simulando buscar— información sobre el secuestro de mi abuelo, sentí algo que no puedo explicar del todo. Era como si el tiempo se plegara sobre sí mismo. Allí estaba ella, una adolescente aterrada en la oscuridad de una finca, su padre enfrentando a los uniformados, el miedo infiltrándose en cada rincón de esa casa. Y aquí estábamos nosotros, cincuenta años después, en un bar de Salta, intentando que ese terror no haya sido en vano.

Me impactó profundamente su sensibilidad. No hablaba como académica ni como testigo distante. Hablaba desde el cuerpo, desde el recuerdo que todavía le pesa. Raquel no eligió a Ragone por un interés intelectual abstracto; lo eligió porque aquella noche la policía lo convirtió en parte de su biografía, lo metió a la fuerza en su historia personal. Y ahora, décadas después, ella quiere transformar ese miedo en literatura, en ficción que repare lo que el silencio rompió.

Lo que más me sorprendió fue descubrir cómo un hecho traumático de su vida se convertía en el puente que nos ponía en sintonía en el presente. Yo cargo con el duelo de un abuelo que nunca conocí, con la responsabilidad de mantener viva una memoria que muchos quisieran enterrar. Pero Raquel carga con algo distinto y complementario: el recuerdo de lo que el terror hizo con las familias comunes, con los que "no hablaban de política", con los que vivían en fincas alejadas y que de pronto se vieron arrastrados al horror de la dictadura.

Nuestras memorias se encontraron ese día en el Bar Alta Región como dos ríos que confluyen. Ella trae la memoria del miedo campesino, del silencio impuesto a las familias rurales; yo traigo la memoria del liderazgo truncado, de la búsqueda incansable de justicia. Y juntos, sin haberlo planeado del todo, estamos construyendo algo nuevo: una memoria que ya no es solo mía ni solo suya, sino que se vuelve colectiva, compartida, viva.

Intento recuperar ahora el sentido trascendente de ese pequeño encuentro en el bar porque creo que allí se gestó algo importante. No fue solo una conversación sobre un proyecto literario o sobre mis archivos documentales. Fue el momento en que entendí que la memoria de mi abuelo necesita salir de los tribunales, de los sitios oficiales, de los discursos políticos, y entrar en la ficción, en la imaginación, en el arte. Raquel me mostró que hay otro camino para mantener vivo a Miguel Ragone: convertirlo en personaje, en narración, en símbolo que trascienda los datos del juicio.

Maffía también sostiene que lo personal es el fundamento de la subjetividad política. Cuando le conté a Raquel sobre mi blog personal, sobre cómo he ido documentando no solo los hechos históricos sino también mis propias reflexiones, mis dudas, mis angustias en este proceso de construcción de memoria, ella entendió inmediatamente que esa intimidad no es un desvío sino el centro mismo del trabajo político. No podemos construir memoria colectiva si no partimos de reconocer nuestras propias heridas, nuestros propios vínculos subjetivos con el pasado.

Le ofrecí todo mi ecosistema digital —los documentales, las entrevistas, los registros del juicio— porque entendí que ella puede hacer con eso algo que yo no puedo: transformarlo en una novela que llegue a lugares donde mis documentos nunca llegarán. Y a ella le pedí que fuera lectora crítica de mi próximo libro sobre el 2006, sobre la justicia transicional, sobre mi experiencia política. Es un pacto extraño y hermoso: yo le doy las fuentes para que ella cree ficción; ella me ayuda a pulir mi realidad para que se vuelva legible.

Pienso en ese encuentro como un punto de partida para cosas trascendentes porque intuyo que allí se sembró algo. La novela que Raquel escribirá sobre mi abuelo —aunque omita su nombre, aunque lo llame simplemente "el” "— será una forma de reparación que ningún juicio puede dar. Será la posibilidad de que alguien que nunca oyó hablar de Miguel Ragone se encuentre con él en las páginas de un libro, lo sienta humano, lo imagine en sus últimas horas, lo llore como merece ser llorado.

Y al mismo tiempo, ese encuentro me enseñó algo sobre mí mismo. Durante años he trabajado la memoria de mi abuelo desde la militancia, desde la asociación, desde los sitios históricos y las placas conmemorativas. Pero ese día con Raquel entendí que también necesito permitir que otros hagan su propia memoria de Ragone, que lo habiten desde sus propias heridas, desde sus propios recuerdos. La memoria no puede ser un patrimonio exclusivo de la familia; debe ser un bien común, un territorio abierto donde cada uno pueda encontrar su propio vínculo con el pasado.

Hay algo profundamente esperanzador en que, cincuenta años después del golpe, una mujer que fue aterrada por la policía en una finca de Los Álamos y el nieto del gobernador desaparecido se sienten juntos en un bar y decidan, simplemente, no dejar que el olvido gane. Que decidan, cada uno desde su lugar, seguir construyendo sentido sobre ese pasado que todavía nos habita.


El Bar Alta Región se convirtió esa mañana en un pequeño laboratorio de futuro. Un lugar donde la literatura y la política, la intimidad y la historia, el trauma personal y el duelo colectivo se encontraron para imaginar nuevas formas de hacer memoria. Y yo salí de allí convencido de que este encuentro, aparentemente pequeño, es en realidad el inicio de algo mucho más grande: una forma nueva de mantener vivo a Miguel Ragone, no solo como víctima de la dictadura, sino como inspiración para seguir imaginando y construyendo otros mundos posibles.

Porque al final, eso es lo que mi abuelo intentó hacer en sus pocos meses de gobierno: imaginar y construir otra Salta, otra Argentina. Y si Raquel y yo, cada uno desde nuestro oficio, logramos mantener viva esa capacidad de imaginar otros futuros, entonces ese encuentro en el bar habrá sido verdaderamente fundacional.

sábado, 3 de enero de 2026

El Dilema de Venezuela: Entre la "Liberación" Imperial y el Naufragio de la Soberanía

 

El Dilema de Venezuela: Entre la "Liberación" Imperial y el Naufragio de la Soberanía [1] [2] [3]

(Gemini 3.0)[4]


La invasión estadounidense a Venezuela el 3 de enero de 2026 se presenta como un sacrificio del derecho internacional en favor de la hegemonía de una potencia, planteando un conflicto ético profundo entre la supuesta "misión de rescate" y la violación flagrante de la soberanía nacional. La tesis central de este análisis sostiene que la soberanía es un pilar innegociable y la única muralla que protege a las naciones pequeñas frente a los imperios, argumentando que el colapso venezolano no fue un fenómeno espontáneo, sino el resultado de un "asedio medieval moderno" y una guerra económica asimétrica diseñada para fabricar las condiciones sociales que justificaran una intervención militar. Este escenario problematiza la legitimidad de la democracia impuesta por la fuerza, la cual es descrita como un "espejismo de liberación" que, en lugar de restaurar libertades, instrumentaliza el discurso de los derechos humanos para validar la agresión militar, considerada la violación de derechos más masiva y destructiva posible. Al comparar este suceso con antecedentes como el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia, el texto advierte que estas intervenciones buscan el control de recursos estratégicos bajo el barniz de la recuperación democrática, convirtiendo a las naciones en protectorados dependientes. En este contexto, mientras líderes como el presidente Milei celebran el ataque, el análisis concluye que la soberanía debe rearticularse como el primer derecho humano de un pueblo —el derecho a existir sin permiso de nadie—, ya que la democracia pierde toda su potencia cuando se transforma en un simple eslogan para la ocupación extranjera.

 

Soberanía o Barbarie: El Imperativo de la No Intervención en Venezuela [5]

La madrugada del 3 de enero de 2026 quedará registrada en la memoria de América Latina como el día en que el derecho internacional fue sacrificado en el altar de la hegemonía estadounidense. La invasión militar de Estados Unidos en territorio venezolano y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, no pueden leerse bajo el barniz de una "gesta heroica" o una "misión de rescate". Se trata, en términos crudos, de una violación flagrante a la soberanía de una nación y un golpe devastador a la autodeterminación de los pueblos.

1. La Soberanía: Un Pilar Innegociable

La idea de que una potencia extranjera tiene el derecho moral o legal de decidir quién gobierna un territorio ajeno es un retroceso de siglos en la civilización política. El apoyo incondicional a la soberanía de Venezuela no es necesariamente un respaldo a la figura de un gobernante, sino la defensa de un principio universal: los problemas de los venezolanos deben ser resueltos por los venezolanos.

Cuando un ejército extranjero cruza una frontera bajo el pretexto de "restaurar la democracia", lo que realmente está haciendo es destruir la base misma de esa democracia: la capacidad de un pueblo de ser arquitecto de su propio destino. La soberanía no es un concepto elástico que se rompe cuando a una potencia no le gusta un régimen; es la única muralla que protege a las naciones pequeñas de la voluntad de los imperios.

2. La Fabricación del Colapso: La Estrategia del Desgaste

Para entender la invasión de anoche, es imperativo mirar hacia atrás. Estados Unidos no intervino en un país que colapsó por generación espontánea. Durante años, Venezuela fue sometida a una guerra económica asimétrica. Las sanciones, el bloqueo de activos y el aislamiento financiero funcionaron como un asedio medieval moderno.

Esta presión no buscaba "ayudar" al pueblo venezolano, sino asfixiar su economía hasta volverla inviable, creando las condiciones sociales para justificar una intervención militar. Presentarse hoy como los "liberadores" de un desastre que ellos mismos ayudaron a profundizar es una muestra de cinismo geopolítico. La no intervención es el único camino ético porque reconoce que la crisis de un país no es una invitación al saqueo o al control estratégico de sus recursos naturales.

3. Antecedentes de la Infamia: De Bolivia a Venezuela [6]

La agresión actual contra Venezuela no es un hecho aislado, sino parte de una coreografía de intervención que América Latina conoce bien. No podemos olvidar el proceso de desestabilización que culminó en el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia. Aquel golpe, impulsado por una combinación de disturbios sociales financiados, la traición de las fuerzas de seguridad y el aval de organismos internacionales como la OEA, sentó un precedente nefasto.

En Bolivia, como ahora en Venezuela, se utilizó el discurso de la "recuperación democrática" para interrumpir un proceso soberano y facilitar el acceso a recursos estratégicos. Aquella intervención demostró que, para el imperio, la democracia es solo una palabra que se usa cuando el resultado electoral le es favorable y se desecha cuando un pueblo elige un camino de independencia. La caída de Evo Morales fue el ensayo de laboratorio para lo que hoy presenciamos en Caracas: la sustitución de la voluntad popular por la fuerza de las botas.

4. Argentina y el Espejismo de la "Liberación"

En nuestro país, el presidente Javier Milei ha celebrado este ataque como una victoria de la libertad. Sin embargo, este alineamiento ignora una verdad histórica: las invasiones de Estados Unidos nunca han dejado democracias robustas a su paso, sino protectorados dependientes y sociedades fracturadas.

La juventud argentina, seducida por una narrativa de "eficacia" y memes que glorifican la fuerza, corre el riesgo de olvidar que la soberanía de Venezuela es también la soberanía de la región. Si aceptamos que el territorio venezolano puede ser invadido hoy por no alinearse con Washington, estamos aceptando que la autonomía de cualquier país latinoamericano tiene fecha de vencimiento. La libertad que se impone con bombardeos es, en realidad, una nueva forma de servidumbre.

5. Derechos Humanos: El Riesgo de la Instrumentalización

Existe una tensión dolorosa respecto a los organismos de derechos humanos. Se les critica por denunciar la invasión pero "callar" ante las faltas de la gestión de Maduro. No obstante, esta es una trampa argumentativa.

Defender la soberanía y la no intervención no implica ignorar los abusos internos; implica comprender que la agresión militar extranjera es la violación de derechos humanos más masiva y destructiva posible. Un misil no distingue entre un militante oficialista y un ciudadano opositor. El "desguace humano" que se atribuye al régimen de Maduro no se soluciona con el desguace físico que provoca una guerra. El uso de los derechos humanos como pretexto para la guerra es la máxima perversión de esos mismos derechos.

6. El Exilio y la Desilusión del Mañana

Muchos venezolanos en el exterior hoy celebran, movidos por el dolor del destierro. Pero esta "esperanza" es frágil. La historia nos enseña que cuando una potencia extranjera instala un gobierno, este responde a los intereses de quien puso los tanques, no de quienes sufrieron el exilio. La verdadera reconstrucción de Venezuela solo puede nacer de un diálogo interno libre de botas extranjeras sobre su suelo.

Conclusión: Rearticular la Resistencia

Hoy más que nunca, el concepto de soberanía debe ser re-articula como un elemento de resistencia. La democracia pierde toda su potencia cuando se convierte en un eslogan para la ocupación.

Apoyar la soberanía de Venezuela es un acto de legítima defensa para toda América Latina. Es decir que nuestros territorios no son campos de batalla para las potencias mundiales y que nuestra dignidad no está en venta. La resistencia al embate del imperio comienza por entender que la soberanía es el primer derecho humano de un pueblo: el derecho a existir sin permiso de nadie.

 



[1] Orden: Indaga noticias en Latinoamérica sobre la invasión de Venezuela anoche por parte de Estados Unidos. Indaga los motivos y el paradero y situación actual del presidente Maduro. Explora la posición del presidente Milei sobre el ataque. Explora las repercusiones del ataque en las redes sociales de Argentina, construyendo una tendencia estructurada en las principales dimensiones encontradas en las opiniones. En un segundo momento, analiza las opiniones de los venezolanos que dejaron Venezuela culpabilizando la política interior de Maduro en el país y merita si puede informarse como consecuencia de la propia e histórica presión de Estados unidos sobre la economía y la política venezolana. Con este análisis confronta la idea de venezolanos que, diseminados en el mundo, hoy están a favor de la invasión de Estados Unidos a Venezuela, centrados en analizar un posible régimen totalitario de Maduro sin mirar la estrategia de intervención de Estados unidos en la soberanía nacional de Venezuela y las consecuencias. Finalmente merita a cerca de la tensión democracia – soberanía y proyecta el modo en que el concepto de democracia pierde potencia para la resistencia en esta situación y el modo en que el concepto de soberanía se re articula como elemento necesario para la resistencia al embate del imperio.

[2] Orden: Amplia indagando la opinión de los jóvenes en redes sociales. Encuentra las principales dimensiones de sus opiniones. Releva solo para el territorio argentino. Merita la relación entre la opinión del presidente Milei y las dimensiones encontradas en las opiniones de los jóvenes.

[3] Orden: Amplia analizando la siguiente tensión. Entre opiniones de ciudadanos argentinos en contra de la política de Maduro, surgen proposiciones que conectan la incidencia de organizaciones de derechos humanos con el régimen que ellos consideran totalitario, de Maduro. Se plantea la contradicción de organizaciones de derechos humanos que reaccionarían sobre la invasión extranjera de EEUU en Venezuela, pero no considerarían el desguace humano de un régimen que consideran totalitario. Merita. Analiza, descompone en dimensiones que permitan la explicación del fenómeno. 

[4] La construcción de este texto se explicita en las ordenes expuestas en las al final.

[5] Orden: Re elabora el ensayo introduciendo la idea del apoyo incondicional a la soberanía y la no intervención de estados unidos en el territorio de Venezuela.

[6] Orden: Incluye una mención del proceso de intervención que derroca el gobierno de Evo Morales en Bolivia.


domingo, 28 de diciembre de 2025

Burbujas Invisibles: Cómo las Redes Sociales Deshacen el Tejido Argentino y Anteño

¿Conectados o Fragmentados? La paradoja argentina de las redes sociales que prometen unión pero disuelven lazos

"Coquito" en El Mollar, Anta. 

Imagina una mañana en la casa rural de El Mollar, donde el sol apenas calienta las lomas cargadas de quebrachos hacia el Parque Nacional El Rey. Coquito, un joven solo en esa casa de tablas de un viejo “pacará” aprovechado, despierta con el celular en la mano. Desliza TikTok: videos virales de Buenos Aires, memes porteños, tendencias globales que nada saben de su realidad. Su grupo de WhatsApp familiar vibra con mensajes efímeros —un emoji, un audio cortado, una foto de comida que nadie come juntos—. Coquito se siente conectado al mundo, pero más solo que nunca. Esta no es ficción: es el pulso de una sociedad salteña donde las redes sociales, bajo la sombra del neoliberalismo, aceleran la desagregación silenciosa de lo que fuimos.​ topia

Todo comienza con la desafiliación, ese término que Robert Castel acuñó como una herida abierta. En los 90, el vendaval neoliberal barrió empleos estables, coberturas sociales, escuelas públicas que unían mundos distintos. Quedaron sujetos flotantes, sin anclaje en fábricas o barrios sólidos. Las redes sociales llegan entonces como salvavidas digitales, pero en realidad profundizan el vacío: prometen pertenencia instantánea, entregan burbujas algorítmicas donde solo ves ecos de ti mismo. En Argentina, clases medias que Svampa vio mutar en fragmentos rivales ahora se encierran en cámaras de eco de Facebook o Instagram, polarizados hasta el odio mutuo.studocu+1

Piensa en los pequeños grupos, esas células vivas de la vida cotidiana —familias, equipos de fútbol barrial, mates compartidos—. Enrique Pichón-Rivière, el sabio de la psicología social argentina, ya advertía que los vínculos débiles impiden grupos operativos, capaces de cambio real. Hoy, WhatsApp los transforma: saturación de mensajes que reemplazan miradas cara a cara, likes que miden valor en lugar de palabras que construyen. La identidad grupal se desestructura primero en silencios digitales, luego se fragmenta total: el "nosotros" se disuelve en "yos" compitiendo por atención viral. Jóvenes salteños, con celulares compartidos en hogares precarios, navegan mundos globales que erosionan su arraigo local —desterritorialización pura, donde lo salteño choca contra algoritmos indiferentes.psico+1

El neoliberalismo no es solo economía; es un dispositivo que fabrica subjetividades rotas, listas para el consumo individual. Jesús Martín-Barbero lo vio venir: comunidades convertidas en públicos segmentados por el mercado, donde la diversidad se confunde con aislamiento. En Salta, comunidades indígenas acceden ocho veces menos a internet, quedando doblemente excluidas —no solo del ancho de banda, sino de los flujos de poder que ahora corren por cables invisibles. La pandemia lo aceleró todo: aulas virtuales que fragmentaron aún más la educación, como documentó Tiramonti, dejando fragmentos incomunicables donde el Estado ya no teje sentido común.scribd+1

Pero esta fractura no es inevitable, como un destino escrito en código binario. Investigadores argentinos —desde Pichón hasta equipos de la UNSa— señalan salidas: recuperar lógicas de pequeños grupos presenciales, internet comunitario que priorice lo territorial sobre lo viral, narrativas transmedia que unan en lugar de segregar. Juan podría apagar el celular un rato, reunirse con los del barrio, tejer lazos que resistan burbujas. Las redes exponen la herida, pero también podrían curarla si las usamos como puente, no como jaula. En esta Argentina fragmentada, la elección es nuestra: ¿seguir deslizando hacia el vacío, o reconstruir el tejido, hilo a hilo?investigarenred+1

viernes, 26 de diciembre de 2025

¿Vigilando a los vigiladores? El peligro de mercantilizar la prevención de la tortura en Salta

Salta, 26 de diciembre de 2025

La reciente convocatoria de la Cámara de Diputados para integrar el Comité para la Prevención de la Tortura esconde una trampa de legitimidad. Al exigir "experiencia en el sector privado" para sus comisionados, se abre la puerta a que los intereses del mercado y la cultura policial de las agencias de seguridad privada colonicen un organismo que debería ser el último bastión de los derechos humanos. ¿Podemos confiar en que quienes forman parte del negocio de la seguridad fiscalicen con rigor la violencia institucional que ellos mismos, a veces, replican?

 Por Fernando Pequeño Ragone

En el llamado a concurso se lee claramente el siguiente párrafo … “Acreditación de experiencia directa en sector privado, y/o sector público en prevención de la tortura, mediante la certificación correspondiente” en alusión a los requisitos que entre muchos otros pueda o deba tener quien aspire a concursar.

Llamado en línea en https://boletinoficialsalta.gob.ar/instrumento.php?cXdlcnR5dGFibGE9QXwxMDAxMzE1NTUmZGF0YT0yMjA5N3F3ZXJ0eQ==


Un dilema a partir de la experiencia y de la creencia.

Como ciudadano comprometido con la defensa de las garantías fundamentales, observo con profunda alarma las condiciones del reciente llamado a concurso para el Comité para la Prevención de la Tortura de nuestra provincia. Al leer que se valorará la experiencia en el "sector privado" para un cargo de tal magnitud, no puedo evitar preguntarme: ¿Estamos diseñando un órgano de control o una mesa de enlace corporativa?

Sostengo con firmeza que incluir perfiles provenientes del mercado de la seguridad en este Comité no es un avance técnico, sino un riesgo directo para su independencia. Aquí expongo mis razones:

 

1. El conflicto de intereses es inevitable


Me preocupa que la "lógica del mercado" termine creando zonas grises de influencia. Si quienes deben fiscalizar instituciones privadas de seguridad o salud mental provienen de esos mismos sectores, la supervisión se suaviza. Los vínculos previos y la afinidad con modelos que priorizan la rentabilidad por sobre el bienestar humano corren el riesgo de transformar las inspecciones en meros trámites de cortesía empresarial.

 2. No se puede proteger un derecho con lógica de mercado


La seguridad privada, por definición, es una mercancía: protege a quien puede pagarla. Por el contrario, la prevención de la tortura es un mandato de igualdad absoluta. Introducir una visión mercantilista en un órgano de derechos humanos desvirtúa nuestra misión: proteger a los más excluidos, a los invisibles del sistema, a quienes no tienen lugar en la "secesión de los exitosos".


 3. El reciclaje de sesgos autoritarios


Es una realidad insoslayable en Salta: el sector de la seguridad privada es el refugio laboral de personal retirado de fuerzas policiales y armadas. Al valorar esta experiencia, el Comité corre el riesgo de integrar a personas formadas en la misma cultura institucional que debe ser monitoreada. ¿Cómo va a detectar un maltrato quien lo ha naturalizado durante toda su carrera castrense?


 4. La amenaza a la independencia funcional


Para que el Comité cumpla con el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura (OPCAT), debe ser técnica y éticamente independiente de cualquier interés. Legitimar la experiencia privada como un valor de idoneidad es entregarle una llave a las cámaras empresariales. Nuestra misión no es fomentar el negocio de la seguridad, sino reducir el poder punitivo y evitar el abuso.


 5. El riesgo de la "autorregulación"


Temo que un perfil técnico "del mercado" tienda a validar la autorregulación de las empresas en lugar de aplicar inspecciones sorpresivas y exhaustivas. En una provincia donde ya hemos visto habilitaciones irregulares y condiciones indignas, no podemos permitir que la fiscalización esté despojada de una mirada civil pura y libre de intereses comerciales.

 

Estoy convencido de que la verdadera eficacia del Comité para la Prevención de la Tortura de Salta, no radica en "entender el mercado", sino en mantener una distancia ética absoluta de él. La integridad física y moral de las personas bajo custodia del Estado o de privados no puede ser negociada bajo ningún criterio de rentabilidad.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

La narrativa histórica y el desafío del negacionismo en el acto por el dia internacional de los ddhh en U N Sa

Esta mañana compartí en la U N Sa un panel escuchando a viejos militantes litigantes en causas de derechos humanos. Fue durante un acto conmemorativo del 10 de diciembre. Me refiero a los compañeros David Leiva y Elena Rivero. Quedé impactado de la claridad conceptual del enfoque con el que no puedo dejar de coincidir, como parte de mis propias síntesis de vida en este transcurrir argentino buscando yo siempre; un gobierno popular sobre los cimientos nacionales de memoria, verdad y justicia.



Pensaba con ellos que el desafío contemporáneo para los organismos de derechos humanos reside en que nuestros discursos tradicionales se han agotado, dejando a las nuevas generaciones distanciadas de su experiencia histórica. En este contexto, necesitamos contestar al negacionismo con inteligencia, ya que el gobierno nacional utiliza un discurso relativizante sin negar totalmente la verdad de los procesos de exterminio y violencia a manos del Estado ocurridos en Argentina, porque después de los juicios de lesa humanidad nadie les creía. Este relativismo se manifiesta a través de publicaciones y videos que buscan interpelar a la sociedad, intentando justificar las acciones del aparato represivo sobre sectores que dicen haber sembrado un terror que perdura en el tiempo. Los llaman guerrilleros, zurdos, kukas, comunistas, entre otros modos. Tal vez es un error seguir planteando el "Terrorismo de Estado". Porque les facilita a los negacionistas un interrogatorio sobre la existencia de un "terrorismo insurgente" y desvirtúa la verdad al sugerir la necesidad de juzgar a las organizaciones armadas. Esas organizaciones político-militares insurgentes nunca tuvieron el monopolio real y concreto del uso de la fuerza en Argentina, a diferencia del Estado. Además, sus acciones no eran actos de terrorismo indiscriminado dirigidos a la población civil, sino que elegían un blanco específico dentro del sector opositor. En este tiempo de la batalla cultural es necesario entonces, enfocarse en el concepto de Genocidio, entendido como un proceso histórico que comenzó incluso antes de 1976 y que tuvo como objetivo producir una transformación profunda en la sociedad argentina. Es un plan que desde su origen buscó eliminar la solidaridad para instaurar el individualismo como valor supremo y ha sido muy exitoso. Tanto que la sociedad actual y la subjetividad de los jóvenes está moldeado por el proyecto genocida. Al hablar de los 30.000 desaparecidos yo quiero enfocarme en adelante en pensar no solo en las víctimas mortales, sino también en las personas que transitaron por los centros clandestinos de detención y en los hijos que presenciaron los secuestros de sus padres o estuvieron expuestos a los operativos, como yo tantos de mi generación.

El Presente y la Necesidad de la Movilización Social

Este día me sirve para pensar también que no es necesario que un gobierno llegue por un golpe de estado para ser autoritario y desaparecedor de personas. Hace varios meses que quienes transitamos por organizaciones de derechos humanos venimos advirtiendo los múlitples rasgos fascistas del gobierno nacional que se extiende en las provincias. Como el caso del recrudecimiento de las muertes en custodia de la policía de Salta y las detenciones ilegales. Son hechos comparables a los regímenes autoritarios y al nazismo, los cuales han comenzado a dar frutos represivos. Un ejemplo es el protocolo de Patricia Bullrich, calificado por los organismos como inconstitucional, represivo y fascista. O la construcción del enemigo interno. Si para la dictadura el enemigo era la "subversión apátrida, materialista y atea", para el gobierno actual mutó de "la casta" a los periodistas y, en general, a todos los sectores que se oponen a su plan, llegando a ser potencialmente el 80% de los argentinos. Y qué decir de la degradación de la justicia, con jueces que avalan las políticas represivas y de ajuste, a pesar de los innumerables recursos de inconstitucionalidad presentados.

Frente a esto quiero recuperar la enseñanza de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo: la necesidad de estar en la calle, porque los modelos de gobierno se modifican no tanto con tratados académicos sino con la gente movilizada. Por ahora, gana la estrategia de fragmentación y ataque rápido y sistemático a todos los sectores. Espero el tiempo en que el campo popular incorpore estrategias similares. No puedo dejar de mencionar la perspectiva internacional y la conciencia antiimperialista que nos hace falta recuperar entre las nuevas generaciones obnubiladas por la conectividad y la vieja promesa del derrame de los beneficios que EEUU dará al mundo.

Finalmente, si las derechas del mundo utilizan la fragmentación como arma estratégica, nuestra respuesta debe ser la construcción de herramientas que reviertan el individualismo impuesto. La tarea impostergable del campo popular es construir la unidad necesaria, combinando la reflexión académica con la movilización en la calle, para poder hacer frente a un gobierno que exhibe rasgos represivos y autoritarios. Y evitar que se consolide una narrativa que distorsiona la historia y legitima la violencia estatal, aprendiendo de las luchas pasadas y enfocando la acción política en el presente. Reconociendo y dando un lugar central a los militantes que sobrevivieron a la dictadura y que hoy forman parte de esa generación que está muriendo.


sábado, 6 de diciembre de 2025

Fernando Pequeño Ragone propone renovar la política popular frente a la crisis de representación en Salta

 En el plenario del Partido Unidad Popular en Salta, Fernando Pequeño Ragone realizó un análisis crítico sobre la crisis de representación política que atraviesa la provincia y el país, señalando el agotamiento de los liderazgos tradicionales y la necesidad de renovar la política popular.

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En un plenario del Partido Unidad Popular en Salta esta mañana de sábado, Fernando Pequeño Ragone compartió un análisis contundente sobre la situación política actual en la provincia y en Argentina, y planteó propuestas para revitalizar el campo popular ante un escenario marcado por la crisis de representación y el agotamiento de los liderazgos tradicionales.

Pequeño, referente de la Asociación Dr. Miguel Ragone y heredero político del exgobernador salteño Miguel Ragone, destacó que el problema central que enfrenta la política es una crisis profunda de representación que trasciende los partidos y afecta incluso a organismos de derechos humanos. Según explicó, esta crisis ha dado paso al personalismo, donde las figuras individuales —como Urtubey, Sáenz o Cristina Fernández de Kirchner— desplazan a los proyectos colectivos y a los modelos políticos estructurados.


El dirigente subrayó que muchos liderazgos, incluidos los justicialistas y de izquierda, están agotados y no logran adaptarse a los cambios culturales impulsados por la revolución tecnológica, en la que la derecha, en cambio, ha logrado imponerse con eficiencia. Criticó duramente al Partido Justicialista, al que describió como un aparato verticalista y clientelar que no sirve al campo popular salteño, sino que favorece a la oligarquía y a los sectores económicos tradicionales.


Pequeño cuestionó también la gestión kirchnerista en Salta, que priorizó la distribución de cargos antes que fortalecer la organización política local. En este sentido, exhortó a construir nuevos liderazgos, con mecanismos de control social y rendición de cuentas, para devolverle legitimidad al campo político.


Una de las ideas más polémicas de su intervención es la crítica a la “pureza ideológica” como un obstáculo táctico. Planteó la necesidad de flexibilizar posiciones para permitir alianzas estratégicas amplias capaces de enfrentar la avanzada de la extrema derecha, sin resignar principios, pero adaptándose a las exigencias del momento político.


Finalmente, Pequeño llamó a pensar una nueva expresión popular alejada de las estructuras tradicionales y fortalecida desde la justicia como herramienta vertebradora, en un contexto donde el desafío es recuperar la política como espacio real de liderazgo y representación social.


Su intervención reinstala el debate sobre la renovación del campo popular en Salta y la necesidad urgente de repensar las formas de hacer política frente a un escenario de crisis institucional y cambios culturales acelerados.


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