sábado, 3 de enero de 2026

El Dilema de Venezuela: Entre la "Liberación" Imperial y el Naufragio de la Soberanía

 

El Dilema de Venezuela: Entre la "Liberación" Imperial y el Naufragio de la Soberanía [1] [2] [3]

(Gemini 3.0)[4]


La invasión estadounidense a Venezuela el 3 de enero de 2026 se presenta como un sacrificio del derecho internacional en favor de la hegemonía de una potencia, planteando un conflicto ético profundo entre la supuesta "misión de rescate" y la violación flagrante de la soberanía nacional. La tesis central de este análisis sostiene que la soberanía es un pilar innegociable y la única muralla que protege a las naciones pequeñas frente a los imperios, argumentando que el colapso venezolano no fue un fenómeno espontáneo, sino el resultado de un "asedio medieval moderno" y una guerra económica asimétrica diseñada para fabricar las condiciones sociales que justificaran una intervención militar. Este escenario problematiza la legitimidad de la democracia impuesta por la fuerza, la cual es descrita como un "espejismo de liberación" que, en lugar de restaurar libertades, instrumentaliza el discurso de los derechos humanos para validar la agresión militar, considerada la violación de derechos más masiva y destructiva posible. Al comparar este suceso con antecedentes como el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia, el texto advierte que estas intervenciones buscan el control de recursos estratégicos bajo el barniz de la recuperación democrática, convirtiendo a las naciones en protectorados dependientes. En este contexto, mientras líderes como el presidente Milei celebran el ataque, el análisis concluye que la soberanía debe rearticularse como el primer derecho humano de un pueblo —el derecho a existir sin permiso de nadie—, ya que la democracia pierde toda su potencia cuando se transforma en un simple eslogan para la ocupación extranjera.

 

Soberanía o Barbarie: El Imperativo de la No Intervención en Venezuela [5]

La madrugada del 3 de enero de 2026 quedará registrada en la memoria de América Latina como el día en que el derecho internacional fue sacrificado en el altar de la hegemonía estadounidense. La invasión militar de Estados Unidos en territorio venezolano y la captura de su presidente, Nicolás Maduro, no pueden leerse bajo el barniz de una "gesta heroica" o una "misión de rescate". Se trata, en términos crudos, de una violación flagrante a la soberanía de una nación y un golpe devastador a la autodeterminación de los pueblos.

1. La Soberanía: Un Pilar Innegociable

La idea de que una potencia extranjera tiene el derecho moral o legal de decidir quién gobierna un territorio ajeno es un retroceso de siglos en la civilización política. El apoyo incondicional a la soberanía de Venezuela no es necesariamente un respaldo a la figura de un gobernante, sino la defensa de un principio universal: los problemas de los venezolanos deben ser resueltos por los venezolanos.

Cuando un ejército extranjero cruza una frontera bajo el pretexto de "restaurar la democracia", lo que realmente está haciendo es destruir la base misma de esa democracia: la capacidad de un pueblo de ser arquitecto de su propio destino. La soberanía no es un concepto elástico que se rompe cuando a una potencia no le gusta un régimen; es la única muralla que protege a las naciones pequeñas de la voluntad de los imperios.

2. La Fabricación del Colapso: La Estrategia del Desgaste

Para entender la invasión de anoche, es imperativo mirar hacia atrás. Estados Unidos no intervino en un país que colapsó por generación espontánea. Durante años, Venezuela fue sometida a una guerra económica asimétrica. Las sanciones, el bloqueo de activos y el aislamiento financiero funcionaron como un asedio medieval moderno.

Esta presión no buscaba "ayudar" al pueblo venezolano, sino asfixiar su economía hasta volverla inviable, creando las condiciones sociales para justificar una intervención militar. Presentarse hoy como los "liberadores" de un desastre que ellos mismos ayudaron a profundizar es una muestra de cinismo geopolítico. La no intervención es el único camino ético porque reconoce que la crisis de un país no es una invitación al saqueo o al control estratégico de sus recursos naturales.

3. Antecedentes de la Infamia: De Bolivia a Venezuela [6]

La agresión actual contra Venezuela no es un hecho aislado, sino parte de una coreografía de intervención que América Latina conoce bien. No podemos olvidar el proceso de desestabilización que culminó en el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia. Aquel golpe, impulsado por una combinación de disturbios sociales financiados, la traición de las fuerzas de seguridad y el aval de organismos internacionales como la OEA, sentó un precedente nefasto.

En Bolivia, como ahora en Venezuela, se utilizó el discurso de la "recuperación democrática" para interrumpir un proceso soberano y facilitar el acceso a recursos estratégicos. Aquella intervención demostró que, para el imperio, la democracia es solo una palabra que se usa cuando el resultado electoral le es favorable y se desecha cuando un pueblo elige un camino de independencia. La caída de Evo Morales fue el ensayo de laboratorio para lo que hoy presenciamos en Caracas: la sustitución de la voluntad popular por la fuerza de las botas.

4. Argentina y el Espejismo de la "Liberación"

En nuestro país, el presidente Javier Milei ha celebrado este ataque como una victoria de la libertad. Sin embargo, este alineamiento ignora una verdad histórica: las invasiones de Estados Unidos nunca han dejado democracias robustas a su paso, sino protectorados dependientes y sociedades fracturadas.

La juventud argentina, seducida por una narrativa de "eficacia" y memes que glorifican la fuerza, corre el riesgo de olvidar que la soberanía de Venezuela es también la soberanía de la región. Si aceptamos que el territorio venezolano puede ser invadido hoy por no alinearse con Washington, estamos aceptando que la autonomía de cualquier país latinoamericano tiene fecha de vencimiento. La libertad que se impone con bombardeos es, en realidad, una nueva forma de servidumbre.

5. Derechos Humanos: El Riesgo de la Instrumentalización

Existe una tensión dolorosa respecto a los organismos de derechos humanos. Se les critica por denunciar la invasión pero "callar" ante las faltas de la gestión de Maduro. No obstante, esta es una trampa argumentativa.

Defender la soberanía y la no intervención no implica ignorar los abusos internos; implica comprender que la agresión militar extranjera es la violación de derechos humanos más masiva y destructiva posible. Un misil no distingue entre un militante oficialista y un ciudadano opositor. El "desguace humano" que se atribuye al régimen de Maduro no se soluciona con el desguace físico que provoca una guerra. El uso de los derechos humanos como pretexto para la guerra es la máxima perversión de esos mismos derechos.

6. El Exilio y la Desilusión del Mañana

Muchos venezolanos en el exterior hoy celebran, movidos por el dolor del destierro. Pero esta "esperanza" es frágil. La historia nos enseña que cuando una potencia extranjera instala un gobierno, este responde a los intereses de quien puso los tanques, no de quienes sufrieron el exilio. La verdadera reconstrucción de Venezuela solo puede nacer de un diálogo interno libre de botas extranjeras sobre su suelo.

Conclusión: Rearticular la Resistencia

Hoy más que nunca, el concepto de soberanía debe ser re-articula como un elemento de resistencia. La democracia pierde toda su potencia cuando se convierte en un eslogan para la ocupación.

Apoyar la soberanía de Venezuela es un acto de legítima defensa para toda América Latina. Es decir que nuestros territorios no son campos de batalla para las potencias mundiales y que nuestra dignidad no está en venta. La resistencia al embate del imperio comienza por entender que la soberanía es el primer derecho humano de un pueblo: el derecho a existir sin permiso de nadie.

 



[1] Orden: Indaga noticias en Latinoamérica sobre la invasión de Venezuela anoche por parte de Estados Unidos. Indaga los motivos y el paradero y situación actual del presidente Maduro. Explora la posición del presidente Milei sobre el ataque. Explora las repercusiones del ataque en las redes sociales de Argentina, construyendo una tendencia estructurada en las principales dimensiones encontradas en las opiniones. En un segundo momento, analiza las opiniones de los venezolanos que dejaron Venezuela culpabilizando la política interior de Maduro en el país y merita si puede informarse como consecuencia de la propia e histórica presión de Estados unidos sobre la economía y la política venezolana. Con este análisis confronta la idea de venezolanos que, diseminados en el mundo, hoy están a favor de la invasión de Estados Unidos a Venezuela, centrados en analizar un posible régimen totalitario de Maduro sin mirar la estrategia de intervención de Estados unidos en la soberanía nacional de Venezuela y las consecuencias. Finalmente merita a cerca de la tensión democracia – soberanía y proyecta el modo en que el concepto de democracia pierde potencia para la resistencia en esta situación y el modo en que el concepto de soberanía se re articula como elemento necesario para la resistencia al embate del imperio.

[2] Orden: Amplia indagando la opinión de los jóvenes en redes sociales. Encuentra las principales dimensiones de sus opiniones. Releva solo para el territorio argentino. Merita la relación entre la opinión del presidente Milei y las dimensiones encontradas en las opiniones de los jóvenes.

[3] Orden: Amplia analizando la siguiente tensión. Entre opiniones de ciudadanos argentinos en contra de la política de Maduro, surgen proposiciones que conectan la incidencia de organizaciones de derechos humanos con el régimen que ellos consideran totalitario, de Maduro. Se plantea la contradicción de organizaciones de derechos humanos que reaccionarían sobre la invasión extranjera de EEUU en Venezuela, pero no considerarían el desguace humano de un régimen que consideran totalitario. Merita. Analiza, descompone en dimensiones que permitan la explicación del fenómeno. 

[4] La construcción de este texto se explicita en las ordenes expuestas en las al final.

[5] Orden: Re elabora el ensayo introduciendo la idea del apoyo incondicional a la soberanía y la no intervención de estados unidos en el territorio de Venezuela.

[6] Orden: Incluye una mención del proceso de intervención que derroca el gobierno de Evo Morales en Bolivia.


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