viernes, 27 de febrero de 2026

La Memoria que No Se Apaga: Miguel Ragone en el acto oficial de Cerrillos

 


Miguel Ragone en Cerrillos, la Lucha por la Veracidad y el Futuro que Construimos Juntos

Ensayo de Divulgación — Fernando Pequeño Ragone

Asociación Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la Justicia

Contenidos

Introducción:El Algarrobo, el Auto Gris y Yo

Cuandola Memoria se Convierte en Ornamento — El Peligro del Vaciamiento

Tensiones,Teorías y la Potencia de los Jóvenes

TresObjetivos para el Consejo Deliberante — Un Llamado a la Acción

Objetivo1 — Protocolizar el Acto con una Ordenanza Consensuada

Objetivo2 — Una Ordenanza Municipal de Memoria Histórica Anti-Negacionista

Objetivo3 — Poner en Valor la Plaza de la Memoria Miguel Ragone

Conclusión:El Nombre que Escribimos Entre Todos

ReferenciasBibliográficas

 

 

 

 

Introducción: El Algarrobo, el Auto Gris y Yo

Hay cosas que uno hereda sin pedirlas. Yo heredé el apellido Ragone y, con él, una pregunta que nunca me ha dejado dormir del todo: ¿dónde están los restos de mi abuelo Miguel? Cada 11 de marzo, cuando me paro frente al monolito del barrio San Isidro, al costado de la Ruta 68, en el kilómetro 72 de Cerrillos, siento el mismo nudo en el estómago. Debajo de ese algarrobo centenario fue hallado el Peugeot gris en el que se llevaron a Miguel Ragone el 11 de marzo de 1976. El auto apareció; mi abuelo, no.

No escribo esto para provocar lástima. Lo escribo porque creo que la verdad, contada de frente y sin adornos protocolares, es el único remedio contra el olvido. Y el olvido, como aprendí estudiando a Elizabeth Jelin, no es solo ausencia: es también distorsión activa, es memoria manipulada al servicio del poder de turno.

Asumo aqui un propósito concreto: explicarle a los vecinos de Cerrillos y de Salta entera, a los jóvenes que no vivieron esa época, y especialmente a los concejales del Consejo Deliberante de Cerrillos, por qué el acto oficial que la Municipalidad organiza desde hace casi dos décadas es un patrimonio que debemos proteger con leyes, no solo con buenas intenciones. Y por qué, si no actuamos ahora, corremos el riesgo de que la memoria de mi abuelo se vacíe de contenido, igual que le pasó a la de Martín Miguel de Güemes.

 

Cuando la Memoria se Convierte en Ornamento — El Peligro del Vaciamiento

El espejo de Güemes: cómo una figura popular puede ser apropiada por sus adversarios

Permítanme comenzar con un ejemplo que todos los salteños conocemos. Martín Miguel de Güemes fue un caudillo que peleó con y por los gauchos pobres, los peones, los sectores más humildes del noroeste argentino. Combatió activamente a las élites coloniales y a los terratenientes que explotaban a esa gente. Sin embargo, ¿qué pasó con su legado con el tiempo? Hoy su figura decora los salones de esas mismas clases sociales que él combatía. Su imagen aparece en actos donde se celebra el orden establecido, el mismo orden que él quería transformar.

Esto no es casualidad ni mala fe de un individuo: es el resultado de lo que el historiador Michel-Rolph Trouillot llamaba la 'producción del silencio histórico'. Cuando el Estado y las instituciones controlan el relato, pueden seleccionar qué partes de una figura resaltar y cuáles enterrar. De Güemes se resalta el patriotismo, la valentía marcial, el uniforme. Se silencia la lucha de clases, la vocación redistributiva, el compromiso con los de abajo.

Este mecanismo es exactamente el que debemos evitar con Miguel Ragone. Porque mi abuelo no fue solo un gobernador honesto. Fue un médico que eligió trabajar en los hospitales más pobres de Salta cuando pudo haberse enriquecido en una clínica privada. Fue un político que asumió la gobernación en 1973 con el objetivo explícito de desmantelar las estructuras represivas de la provincia y transformar la tenencia de la tierra. Su proyecto era profundamente popular y transformador. Si permitimos que su figura sea reducida a la de un 'buen administrador' o un 'servidor público loable', estaremos cometiendo con él la misma injusticia que se cometió con Güemes.

Veinte años del acto en Cerrillos: de la resistencia a la ceremonia

El acto de Cerrillos nació del impulso del gobierno municipal allá a mediados de la primera década. Nació de la obstinación de un intendente para quien Ragone significaba valores ligados a la figura de su padre y de su pueblo. Y cuando la Asociación Miguel Ragone nació a fines de 2007 unos años después, estuvo siempre comprometida y presente en esa estrategia de memoria municipal.

En los primeros años del siglo XXI, cuando la reactivación de las causas de lesa humanidad impulsada a partir de 2003 comenzó a cambiar el paradigma de las políticas de memoria en Argentina, el gobierno municipal empezó a convocar a las primeras recordaciones en Cerrillos. Lo que al principio eran reuniones modestas de algunos funcionarios peronistas, familiares y compañeros de mi abuelo fue adquiriendo, con el tiempo, el formato de acto oficial con la participación del gobierno provincial.

Durante la era del gobernador Juan Manuel Urtubey (2008-2018), el acto alcanzó su mayor visibilidad. Urtubey encontró en Cerrillos un escenario útil para trazar una línea de continuidad entre la gestión de Ragone y la suya propia. En sus discursos, solía afirmar que 'Ragone está en todo lo que hicimos', vinculando la figura del médico del pueblo con políticas contemporáneas de salud pública. Esta operación discursiva tenía un problema: suavizaba las aristas más revolucionarias del proyecto de mi abuelo para resaltar solo sus valores de austeridad y honestidad.

Fueron años en que la Asociación Miguel Ragone podía hablar, en que el micrófono nos llegaba con tiempo suficiente para contar lo que nosotros sabíamos: las omisiones de la Justicia, las 'desprolijidades' en la investigación judicial, la herida abierta de unos restos que mi abuela Clotilde esperó toda su vida sin ver aparecer. En otros años el protocolo nos dejó como decorado: presentes, visibles, pero silenciados.

Mi abuela murió en 2019 sin saber dónde descansan los restos de su esposo. Eso no puede ser solo un dato al pie de un discurso oficial. Eso tiene que ser el centro de la memoria.

 

Tensiones, Teorías y la Potencia de los Jóvenes

La memoria como campo de batalla: Jelin y el acto de Cerrillos

Cuando estudié las teorías de la memoria social, encontré en Elizabeth Jelin las palabras exactas para nombrar lo que había vivido en Cerrillos sin poder explicar. Jelin sostiene, en sus trabajos sobre memoria y justicia transicional, que la memoria no es un depósito neutral de recuerdos sino un 'campo de batalla' donde se disputan narrativas, intereses y poder (Jelin, 2002). No hay una memoria, dice Jelin: hay memorias en conflicto.

En Cerrillos, ese conflicto es evidente. Por un lado, el Estado —municipal y provincial— necesita que el acto proyecte unidad y legitimidad democrática. Por eso se priorizan los himnos, las ofrendas florales, las resoluciones firmadas, los discursos de los funcionarios. Por otro lado, los familiares y los organismos de derechos humanos necesitamos que el acto sea un espacio de verdad incómoda: reclamos judiciales sin resolver, críticas a los jueces, demandas de una Ley de Memoria provincial que todavía no existe.

Cuando esos dos vectores se tensionan, el resultado que hemos vivido varias veces es lo que yo llamo 'la comedia de silencios': los familiares son invitados, son ubicados en un lugar visible, son fotografiados junto a los funcionarios, pero no tienen micrófono. Su presencia valida el acto; su silencio lo protege de preguntas incómodas.

Halbwachs, Pollak y los marcos del recuerdo

Maurice Halbwachs, el sociólogo francés pionero en el estudio de la memoria colectiva, argumentó que los individuos recuerdan siempre dentro de 'marcos sociales': estructuras grupales e institucionales que dan sentido y forma al recuerdo (Halbwachs, 1950). La conclusión práctica de esto es poderosa: si los marcos institucionales del acto de Cerrillos están diseñados para producir una versión edulcorada de Ragone, los jóvenes que asisten a ese acto año tras año van a internalizar esa versión, no la verdadera.

Michael Pollak añade una dimensión complementaria: hay memorias que son sistemáticamente silenciadas, memorias 'subterráneas' que sobreviven en el ámbito privado y familiar pero que son excluidas del espacio público (Pollak, 1989). Yo soy portador de una de esas memorias: conozco las anécdotas que mi abuela Clotilde nos contaba, los detalles de la investigación que aprendí como querellante, las conversaciones que no llegan a ningún discurso oficial. Si la institución no crea un espacio para que esa memoria subterránea salga a la luz, se muere con los que la portan.

El género y la naturaleza como horizontes de la memoria viva

En los últimos años he empezado a introducir en mis intervenciones públicas una perspectiva que al principio desconcertó a algunos: la conexión entre los derechos humanos y la crisis ambiental, y entre la violencia del terrorismo de Estado y ciertas formas de masculinidad dominante.

Diana Maffía, filósofa argentina especialista en género y justicia transicional, ha argumentado que el terrorismo de Estado no puede entenderse cabalmente sin analizar las estructuras patriarcales que lo sustentaron (Maffía, 2012). La misma lógica de dominio, extracción y descarte que llevó a los represores a desaparecer personas opera también en el desmonte irracional de los bosques nativos para producir soja, en la contaminación de los ríos, en la expulsión de las comunidades indígenas de sus territorios. Mi abuelo lo habría entendido: él era el médico que fue a curar a los wichís, que construyó el tanque de agua en comunidades que no tenían acceso a ese recurso básico. Honrar su memoria hoy significa también pelear por esos problemas de hoy.

Matías Romero: la juventud que toma la posta

En el acto del 49° aniversario, en 2025, algo importante sucedió. Un joven funcionario de Cerrillos, Matías Romero, Secretario de Turismo, Cultura y Deportes del municipio, tomó el micrófono y habló de Ragone con una emoción y una densidad histórica que me sorprendió y me llenó de esperanza.

Matías no se limitó a repetir la efeméride del secuestro. Recuperó el 52° aniversario de la elección de Ragone como gobernador, vinculando la memoria con la esperanza y la posibilidad política. Bajó la figura del prócer al nivel del 'médico del pueblo' con vocación de servicio. Y explícitamente dijo que su misión es que los jóvenes que no vivieron esa época conozcan a Ragone para que los crímenes del pasado no se repitan.

Jelin habla de los 'emprendedores de la memoria': sujetos que se apropian del pasado para darle un sentido activo en el presente (Jelin, 2002). Matías es exactamente eso. Es un hijo de la democracia que elige cargar con esa mochila porque entiende que sin memoria no hay futuro. Y lo que yo vi en él me confirmó algo que también siento: la memoria no pertenece solo a los viejos y a los que sufrieron en carne propia. La memoria es de todos.

Alejandro Grimson, al analizar las rearticulaciones del peronismo en Argentina, señala que los legados políticos más poderosos son los que logran actualizarse en cada generación sin perder su núcleo transformador (Grimson, 2019). Eso es lo que Matías hizo con Ragone ese día. Y eso es exactamente lo que necesitamos institucionalizar para que no dependa de la buena voluntad de un funcionario en particular, sino que sea parte del diseño del acto.

 

Tres Objetivos para el Consejo Deliberante — Un Llamado a la Acción

Quiero hablarles directamente a los concejales de Cerrillos. No como investigador, no como querellante, sino como nieto de un hombre que nació en esta tierra y cuyo cuerpo sigue, creemos, descansando en algún lugar de esta misma geografía, quizás en el dique Cabra Corral, ese que fue terminado poco antes del comienzo de su gestión de gobierno.

Tienen en sus manos tres acciones concretas que pueden convertir el acto de Cerrillos en un modelo para toda la provincia. No les pido que resuelvan lo que la Justicia Federal no ha podido resolver en casi cinco décadas. Les pido tres cosas más modestas y más urgentes:

 

Objetivo 1 — Protocolizar el Acto con una Ordenanza Consensuada

El acto del 11 de marzo en Cerrillos existe hace veinte años y surgió por iniciativa del gobierno municipal de Cerrillos. Pero necesitamos un marco normativo que garantice su continuidad y su calidad democrática. Cuando cambia un intendente, cambia el diseño del acto. Cuando hay tensiones políticas, los familiares pierden el micrófono. Cuando la coyuntura lo demanda, el relato oficial se ajusta.

Necesitamos una ordenanza que establezca un protocolo diseñado en conjunto entre la Municipalidad de Cerrillos, la Comisión Provincial de la Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos del Gobierno de Salta, y la Asociación Miguel Ragone. Ese protocolo debe garantizar, de manera explícita e innegociable, la participación activa de los familiares con uso de la palabra y con igual jerarquía protocolar que los funcionarios presentes.

El fundamento teórico es claro: Jelin nos advierte que la institucionalización de la memoria es una espada de doble filo. Puede proteger el recuerdo, pero también puede cristalizarlo y vaciarlo de su carga política si el Estado se convierte en el único autorizado para contar la historia (Jelin, 2002). La solución no es evitar la institucionalización sino diseñarla de manera que los 'emprendedores de la memoria' —familiares, militantes, jóvenes— sean coproductores del relato, no decorado.

La ordenanza debe incluir, como mínimo: una mesa de trabajo previa al acto entre el municipio, la Comisión Provincial de la Memoria y la Asociación; un espacio obligatorio de testimonio familiar y de otros familiares de victimas; y el compromiso explícito de la Municipalidad de no editar ni controlar el discurso de los familiares, aceptando que la memoria puede incluir reclamos actuales y menciones a heridas no cerradas.

 

Objetivo 2 — Una Ordenanza Municipal de Memoria Histórica Anti-Negacionista

Argentina tiene un marco jurídico nacional que reconoce los sitios de memoria como parte del patrimonio cultural (Ley 26.691). Varias provincias y municipios han avanzado con legislación específica que obliga a las instituciones educativas a trabajar la memoria del terrorismo de Estado y que toma posición explícita contra el negacionismo.

Cerrillos todavía no tiene ese instrumento. Y su necesidad es urgente. Vivimos un momento nacional en que el negacionismo ha salido del margen y ocupa espacios de poder. Cuando funcionarios o referentes políticos cuestionan públicamente la cifra de los 30.000 desaparecidos o relativizan los crímenes de la dictadura, necesitamos que el Consejo Deliberante de Cerrillos tenga una posición institucional clara.

Blanca 'Nenina' Lescano lo dijo desde el estrado de Cerrillos en actos recientes: la memoria no puede ser solo un acto anual de ofrendas florales. Tiene que ser una política educativa obligatoria que impida el negacionismo entre los jóvenes. El Consejo puede ser pionero en Salta si estudia y aprueba una ordenanza de este tipo, tomando como modelo las experiencias de otros municipios del país.

Paul Ricoeur, filósofo de la memoria y la identidad narrativa, argumentó que el olvido no es solo un fenómeno natural sino también un acto político: se puede 'trabajar' el olvido igual que se trabaja el duelo (Ricoeur, 2004). Una ordenanza anti-negacionista es precisamente una herramienta para que el municipio de Cerrillos declame institucionalmente: aquí no trabajamos el olvido, aquí trabajamos la memoria.

 

Objetivo 3 — Poner en Valor la Plaza de la Memoria Miguel Ragone

El tercer objetivo es el más tangible y, quizás, el más transformador para la vida cotidiana de los vecinos del barrio San Nicolás y de Cerrillos en general.

Lo que originalmente era un punto al costado de la ruta hoy es la 'Plaza de la Memoria Miguel Ragone', con parquización, señalización y placas recordatorias. La Ordenanza Municipal 596/2023 ya faculta a las secretarías de Turismo, Cultura y Deportes para la organización y mantenimiento del sitio. Es un comienzo. Pero la plaza puede ser mucho más.

Imaginemos una plaza que no solo tenga el monolito sino también una feria de productores locales, un espacio de encuentro comunitario, un punto de referencia turística vinculado al Valle de Lerma y al circuito del dique Cabra Corral. Una plaza donde los vecinos del barrio quieran estar, no solo el 11 de marzo sino durante todo el año. Una plaza que sea 'memoria activa', como dice Jelin: un lugar donde el pasado se conecta con las necesidades del presente.

Le pido al Consejo Deliberante que se comprometa a estudiar las vías más viables para este desarrollo: presupuesto participativo, convenios con el gobierno provincial, alianzas con organizaciones vecinales, proyectos de economía popular. No les pido un plan acabado hoy. Les pido la voluntad política de empezar.

Un sitio de memoria que también es un espacio vivo de producción e intercambio es infinitamente más resistente al olvido que un monolito rodeado de baldíos. Los vecinos del barrio San Nicolás son los custodios involuntarios de la última huella de mi abuelo: merecen que esa responsabilidad se convierta en un activo para su comunidad.

 

Conclusión: El Nombre que Escribimos Entre Todos

Vuelvo al algarrobo. Cada vez que paso por ahí, solo o con mi familia, pienso en lo que significa ese árbol: es viejo, es salteño, ha sobrevivido sequías y tormentas. Y sigue ahí, al costado de la ruta, como un testigo mudo de lo que pasó esa madrugada de marzo de 1976.

La memoria de Miguel Ragone puede ser como ese algarrobo: persistente, profunda, enraizada. O puede ser como el Peugeot gris: hallada, identificada, y después guardada en un expediente que nadie abre.

La diferencia entre esas dos posibilidades no la decide el destino ni el tiempo. La decide la voluntad de instituciones concretas, de personas concretas, en momentos concretos como este. La decide si el Consejo Deliberante de Cerrillos aprueba o no esas tres ordenanzas. La decide si la Municipalidad acepta o no ceder parte del control narrativo del acto. La decide si los jóvenes como Matías Romero siguen tomando la posta o si se cansan de cargar con una historia que no es 'divertida' ni 'conveniente'.

No le pido a nadie que cargue con mi dolor. Le pido a la comunidad de Cerrillos y de Salta que cargue con la responsabilidad que le corresponde: la de garantizar que una historia verídica, compleja y transformadora no sea reducida a un ornamento protocolar.

Mi abuelo era el médico del pueblo. Ese pueblo somos nosotros. Y la memoria que construyamos de él —o que dejemos destruir— dice algo sobre qué clase de pueblo somos y qué clase de democracia merecemos.

La plaza, el acto, las ordenanzas: son formas de decir que seguimos buscando. Los restos físicos, sí, todavía. Pero también los restos de un proyecto de país justo que se interrumpió a punta de fusil y que todavía tenemos la obligación de recuperar.

 

Fernando Pequeño Ragone

Investigador en Derechos Humanos y Memoria Social

Asociación Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la Justicia — Salta, 2025

Referencias Bibliográficas

Grimson, A. (2019). ¿Qué es el peronismo? De Perón a los Kirchner, el movimiento que no deja de conmover a la Argentina. Siglo XXI Editores.

Halbwachs, M. (1950). La mémoire collective. Presses Universitaires de France. [Trad. esp.: La memoria colectiva. Miño y Dávila, 2004]

Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria. Siglo XXI Editores.

Jelin, E. (2017). La lucha por el pasado. Cómo construimos la memoria social. Siglo XXI Editores.

Maffía, D. (2012). Género y ciudadanía: aportes para una teoría feminista de la transición democrática. En Filosofía y Género: Identidades, ficciones y política. Catálogos.

Pollak, M. (1989). Memoria, olvido, silencio. Revista Estudios Históricos, 2(3), 3-15.

Ricoeur, P. (2004). La memoria, la historia, el olvido. Fondo de Cultura Económica.

Trouillot, M.-R. (1995). Silencing the Past: Power and the Production of History. Beacon Press.

Ley Nacional 26.691 (2011). Preservación, señalización y difusión de sitios de memoria del terrorismo de Estado. Honorable Congreso de la Nación Argentina.

Ordenanza Municipal 596/2023. Municipalidad de Cerrillos, Salta. Secretaría de Turismo, Cultura y Deportes.

 

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