Miguel Ragone en Cerrillos, la Lucha por la Veracidad y el
Futuro que Construimos Juntos
Ensayo de Divulgación — Fernando Pequeño Ragone
Asociación Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la
Justicia
Contenidos
Introducción:El Algarrobo, el Auto Gris y Yo
Cuandola Memoria se Convierte en Ornamento — El Peligro del Vaciamiento
Tensiones,Teorías y la Potencia de los Jóvenes
TresObjetivos para el Consejo Deliberante — Un Llamado a la Acción
Objetivo1 — Protocolizar el Acto con una Ordenanza Consensuada
Objetivo2 — Una Ordenanza Municipal de Memoria Histórica Anti-Negacionista
Objetivo3 — Poner en Valor la Plaza de la Memoria Miguel Ragone
Conclusión:El Nombre que Escribimos Entre Todos
Introducción: El Algarrobo, el Auto Gris y Yo
Hay cosas que uno hereda sin pedirlas. Yo heredé el
apellido Ragone y, con él, una pregunta que nunca me ha dejado dormir del todo:
¿dónde están los restos de mi abuelo Miguel? Cada 11 de marzo, cuando me paro
frente al monolito del barrio San Isidro, al costado de la Ruta 68, en el
kilómetro 72 de Cerrillos, siento el mismo nudo en el estómago. Debajo de ese
algarrobo centenario fue hallado el Peugeot gris en el que se llevaron a Miguel
Ragone el 11 de marzo de 1976. El auto apareció; mi abuelo, no.
No escribo esto para provocar lástima. Lo escribo
porque creo que la verdad, contada de frente y sin adornos protocolares, es el
único remedio contra el olvido. Y el olvido, como aprendí estudiando a
Elizabeth Jelin, no es solo ausencia: es también distorsión activa, es memoria
manipulada al servicio del poder de turno.
Asumo aqui un propósito concreto: explicarle a los
vecinos de Cerrillos y de Salta entera, a los jóvenes que no vivieron esa
época, y especialmente a los concejales del Consejo Deliberante de Cerrillos,
por qué el acto oficial que la Municipalidad organiza desde hace casi dos
décadas es un patrimonio que debemos proteger con leyes, no solo con buenas
intenciones. Y por qué, si no actuamos ahora, corremos el riesgo de que la
memoria de mi abuelo se vacíe de contenido, igual que le pasó a la de Martín
Miguel de Güemes.
Cuando la Memoria se Convierte en Ornamento — El
Peligro del Vaciamiento
El espejo de Güemes: cómo una
figura popular puede ser apropiada por sus adversarios
Permítanme comenzar con un ejemplo que todos los
salteños conocemos. Martín Miguel de Güemes fue un caudillo que peleó con y por
los gauchos pobres, los peones, los sectores más humildes del noroeste
argentino. Combatió activamente a las élites coloniales y a los terratenientes
que explotaban a esa gente. Sin embargo, ¿qué pasó con su legado con el tiempo?
Hoy su figura decora los salones de esas mismas clases sociales que él
combatía. Su imagen aparece en actos donde se celebra el orden establecido, el
mismo orden que él quería transformar.
Esto no es casualidad ni mala fe de un individuo: es
el resultado de lo que el historiador Michel-Rolph Trouillot llamaba la
'producción del silencio histórico'. Cuando el Estado y las instituciones
controlan el relato, pueden seleccionar qué partes de una figura resaltar y
cuáles enterrar. De Güemes se resalta el patriotismo, la valentía marcial, el
uniforme. Se silencia la lucha de clases, la vocación redistributiva, el
compromiso con los de abajo.
Este mecanismo es exactamente el que debemos evitar
con Miguel Ragone. Porque mi abuelo no fue solo un gobernador honesto. Fue un
médico que eligió trabajar en los hospitales más pobres de Salta cuando pudo
haberse enriquecido en una clínica privada. Fue un político que asumió la
gobernación en 1973 con el objetivo explícito de desmantelar las estructuras
represivas de la provincia y transformar la tenencia de la tierra. Su proyecto
era profundamente popular y transformador. Si permitimos que su figura
sea reducida a la de un 'buen administrador' o un 'servidor público loable',
estaremos cometiendo con él la misma injusticia que se cometió con Güemes.
Veinte años del acto en Cerrillos:
de la resistencia a la ceremonia
El acto de Cerrillos nació del impulso del gobierno
municipal allá a mediados de la primera década. Nació de la obstinación de un
intendente para quien Ragone significaba valores ligados a la figura de su
padre y de su pueblo. Y cuando la Asociación Miguel Ragone nació a fines de
2007 unos años después, estuvo siempre comprometida y presente en esa
estrategia de memoria municipal.
En los primeros años del siglo XXI, cuando la
reactivación de las causas de lesa humanidad impulsada a partir de 2003 comenzó
a cambiar el paradigma de las políticas de memoria en Argentina, el gobierno municipal
empezó a convocar a las primeras recordaciones en Cerrillos. Lo que al
principio eran reuniones modestas de algunos funcionarios peronistas, familiares
y compañeros de mi abuelo fue adquiriendo, con el tiempo, el formato de acto
oficial con la participación del gobierno provincial.
Durante la era del gobernador Juan Manuel Urtubey (2008-2018),
el acto alcanzó su mayor visibilidad. Urtubey encontró en Cerrillos un
escenario útil para trazar una línea de continuidad entre la gestión de Ragone
y la suya propia. En sus discursos, solía afirmar que 'Ragone está en todo lo
que hicimos', vinculando la figura del médico del pueblo con políticas
contemporáneas de salud pública. Esta operación discursiva tenía un problema:
suavizaba las aristas más revolucionarias del proyecto de mi abuelo para
resaltar solo sus valores de austeridad y honestidad.
Fueron años en que la Asociación Miguel Ragone podía
hablar, en que el micrófono nos llegaba con tiempo suficiente para contar lo
que nosotros sabíamos: las omisiones de la Justicia, las 'desprolijidades' en
la investigación judicial, la herida abierta de unos restos que mi abuela
Clotilde esperó toda su vida sin ver aparecer. En otros años el protocolo nos
dejó como decorado: presentes, visibles, pero silenciados.
Mi abuela murió en 2019 sin saber dónde descansan los
restos de su esposo. Eso no puede ser solo un dato al pie de un discurso
oficial. Eso tiene que ser el centro de la memoria.
Tensiones, Teorías y la Potencia de los Jóvenes
La memoria como campo de batalla:
Jelin y el acto de Cerrillos
Cuando estudié las teorías de la memoria social,
encontré en Elizabeth Jelin las palabras exactas para nombrar lo que había
vivido en Cerrillos sin poder explicar. Jelin sostiene, en sus trabajos sobre
memoria y justicia transicional, que la memoria no es un depósito neutral de
recuerdos sino un 'campo de batalla' donde se disputan narrativas, intereses y
poder (Jelin, 2002). No hay una memoria, dice Jelin: hay memorias en conflicto.
En Cerrillos, ese conflicto es evidente. Por un lado,
el Estado —municipal y provincial— necesita que el acto proyecte unidad y
legitimidad democrática. Por eso se priorizan los himnos, las ofrendas
florales, las resoluciones firmadas, los discursos de los funcionarios. Por
otro lado, los familiares y los organismos de derechos humanos necesitamos que
el acto sea un espacio de verdad incómoda: reclamos judiciales sin resolver,
críticas a los jueces, demandas de una Ley de Memoria provincial que todavía no
existe.
Cuando esos dos vectores se tensionan, el resultado
que hemos vivido varias veces es lo que yo llamo 'la comedia de silencios': los
familiares son invitados, son ubicados en un lugar visible, son fotografiados
junto a los funcionarios, pero no tienen micrófono. Su presencia valida el
acto; su silencio lo protege de preguntas incómodas.
Halbwachs, Pollak y los marcos del
recuerdo
Maurice Halbwachs, el sociólogo francés pionero en el
estudio de la memoria colectiva, argumentó que los individuos recuerdan siempre
dentro de 'marcos sociales': estructuras grupales e institucionales que dan
sentido y forma al recuerdo (Halbwachs, 1950). La conclusión práctica de esto
es poderosa: si los marcos institucionales del acto de Cerrillos están
diseñados para producir una versión edulcorada de Ragone, los jóvenes que
asisten a ese acto año tras año van a internalizar esa versión, no la verdadera.
Michael Pollak añade una dimensión complementaria: hay
memorias que son sistemáticamente silenciadas, memorias 'subterráneas' que
sobreviven en el ámbito privado y familiar pero que son excluidas del espacio
público (Pollak, 1989). Yo soy portador de una de esas memorias: conozco las
anécdotas que mi abuela Clotilde nos contaba, los detalles de la investigación
que aprendí como querellante, las conversaciones que no llegan a ningún
discurso oficial. Si la institución no crea un espacio para que esa memoria subterránea
salga a la luz, se muere con los que la portan.
El género y la naturaleza como
horizontes de la memoria viva
En los últimos años he empezado a introducir en mis
intervenciones públicas una perspectiva que al principio desconcertó a algunos:
la conexión entre los derechos humanos y la crisis ambiental, y entre la
violencia del terrorismo de Estado y ciertas formas de masculinidad dominante.
Diana Maffía, filósofa argentina especialista en
género y justicia transicional, ha argumentado que el terrorismo de Estado no
puede entenderse cabalmente sin analizar las estructuras patriarcales que lo
sustentaron (Maffía, 2012). La misma lógica de dominio, extracción y
descarte que llevó a los represores a desaparecer personas opera también en
el desmonte irracional de los bosques nativos para producir soja, en la
contaminación de los ríos, en la expulsión de las comunidades indígenas de sus
territorios. Mi abuelo lo habría entendido: él era el médico que fue a curar a
los wichís, que construyó el tanque de agua en comunidades que no tenían acceso
a ese recurso básico. Honrar su memoria hoy significa también pelear por esos
problemas de hoy.
Matías Romero: la juventud que
toma la posta
En el acto del 49° aniversario, en 2025, algo
importante sucedió. Un joven funcionario de Cerrillos, Matías Romero,
Secretario de Turismo, Cultura y Deportes del municipio, tomó el micrófono y
habló de Ragone con una emoción y una densidad histórica que me sorprendió y me
llenó de esperanza.
Matías no se limitó a repetir la efeméride del
secuestro. Recuperó el 52° aniversario de la elección de Ragone como
gobernador, vinculando la memoria con la esperanza y la posibilidad política.
Bajó la figura del prócer al nivel del 'médico del pueblo' con vocación de
servicio. Y explícitamente dijo que su misión es que los jóvenes que no
vivieron esa época conozcan a Ragone para que los crímenes del pasado no se
repitan.
Jelin habla de los 'emprendedores de la memoria':
sujetos que se apropian del pasado para darle un sentido activo en el presente
(Jelin, 2002). Matías es exactamente eso. Es un hijo de la democracia que elige
cargar con esa mochila porque entiende que sin memoria no hay futuro. Y lo que
yo vi en él me confirmó algo que también siento: la memoria no pertenece solo a
los viejos y a los que sufrieron en carne propia. La memoria es de todos.
Alejandro Grimson, al analizar las rearticulaciones
del peronismo en Argentina, señala que los legados políticos más poderosos son
los que logran actualizarse en cada generación sin perder su núcleo
transformador (Grimson, 2019). Eso es lo que Matías hizo con Ragone ese día. Y
eso es exactamente lo que necesitamos institucionalizar para que no dependa de
la buena voluntad de un funcionario en particular, sino que sea parte del
diseño del acto.
Tres Objetivos para el Consejo Deliberante — Un
Llamado a la Acción
Quiero hablarles directamente a los concejales de
Cerrillos. No como investigador, no como querellante, sino como nieto de un
hombre que nació en esta tierra y cuyo cuerpo sigue, creemos, descansando en
algún lugar de esta misma geografía, quizás en el dique Cabra Corral, ese que
fue terminado poco antes del comienzo de su gestión de gobierno.
Tienen en sus manos tres acciones concretas que pueden
convertir el acto de Cerrillos en un modelo para toda la provincia. No les pido
que resuelvan lo que la Justicia Federal no ha podido resolver en casi cinco
décadas. Les pido tres cosas más modestas y más urgentes:
Objetivo 1 — Protocolizar el Acto con una Ordenanza
Consensuada
El acto del 11 de marzo en Cerrillos existe hace
veinte años y surgió por iniciativa del gobierno municipal de Cerrillos. Pero necesitamos
un marco normativo que garantice su continuidad y su calidad democrática.
Cuando cambia un intendente, cambia el diseño del acto. Cuando hay tensiones
políticas, los familiares pierden el micrófono. Cuando la coyuntura lo demanda,
el relato oficial se ajusta.
Necesitamos una ordenanza que establezca un protocolo
diseñado en conjunto entre la Municipalidad de Cerrillos, la Comisión
Provincial de la Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos del Gobierno de
Salta, y la Asociación Miguel Ragone. Ese protocolo debe garantizar, de manera
explícita e innegociable, la participación activa de los familiares con uso de
la palabra y con igual jerarquía protocolar que los funcionarios presentes.
El fundamento teórico es claro: Jelin nos advierte que
la institucionalización de la memoria es una espada de doble filo. Puede
proteger el recuerdo, pero también puede cristalizarlo y vaciarlo de su carga
política si el Estado se convierte en el único autorizado para contar la
historia (Jelin, 2002). La solución no es evitar la institucionalización sino
diseñarla de manera que los 'emprendedores de la memoria' —familiares,
militantes, jóvenes— sean coproductores del relato, no decorado.
La ordenanza debe incluir, como mínimo: una mesa de
trabajo previa al acto entre el municipio, la Comisión Provincial de la Memoria
y la Asociación; un espacio obligatorio de testimonio familiar y de otros
familiares de victimas; y el compromiso explícito de la Municipalidad de no
editar ni controlar el discurso de los familiares, aceptando que la memoria
puede incluir reclamos actuales y menciones a heridas no cerradas.
Objetivo 2 — Una Ordenanza Municipal de Memoria
Histórica Anti-Negacionista
Argentina tiene un marco jurídico nacional que
reconoce los sitios de memoria como parte del patrimonio cultural (Ley 26.691).
Varias provincias y municipios han avanzado con legislación específica que
obliga a las instituciones educativas a trabajar la memoria del terrorismo de
Estado y que toma posición explícita contra el negacionismo.
Cerrillos todavía no tiene ese instrumento. Y su
necesidad es urgente. Vivimos un momento nacional en que el negacionismo ha
salido del margen y ocupa espacios de poder. Cuando funcionarios o referentes
políticos cuestionan públicamente la cifra de los 30.000 desaparecidos o
relativizan los crímenes de la dictadura, necesitamos que el Consejo
Deliberante de Cerrillos tenga una posición institucional clara.
Blanca 'Nenina' Lescano lo dijo desde el estrado de
Cerrillos en actos recientes: la memoria no puede ser solo un acto anual de
ofrendas florales. Tiene que ser una política educativa obligatoria que impida
el negacionismo entre los jóvenes. El Consejo puede ser pionero en Salta si
estudia y aprueba una ordenanza de este tipo, tomando como modelo las
experiencias de otros municipios del país.
Paul Ricoeur, filósofo de la memoria y la identidad
narrativa, argumentó que el olvido no es solo un fenómeno natural sino también
un acto político: se puede 'trabajar' el olvido igual que se trabaja el duelo
(Ricoeur, 2004). Una ordenanza anti-negacionista es precisamente una
herramienta para que el municipio de Cerrillos declame institucionalmente: aquí
no trabajamos el olvido, aquí trabajamos la memoria.
Objetivo 3 — Poner en Valor la Plaza de la Memoria
Miguel Ragone
El tercer objetivo es el más tangible y, quizás, el
más transformador para la vida cotidiana de los vecinos del barrio San Nicolás
y de Cerrillos en general.
Lo que originalmente era un punto al costado de la
ruta hoy es la 'Plaza de la Memoria Miguel Ragone', con parquización,
señalización y placas recordatorias. La Ordenanza Municipal 596/2023 ya faculta
a las secretarías de Turismo, Cultura y Deportes para la organización y
mantenimiento del sitio. Es un comienzo. Pero la plaza puede ser mucho más.
Imaginemos una plaza que no solo tenga el monolito
sino también una feria de productores locales, un espacio de encuentro
comunitario, un punto de referencia turística vinculado al Valle de Lerma y al
circuito del dique Cabra Corral. Una plaza donde los vecinos del barrio quieran
estar, no solo el 11 de marzo sino durante todo el año. Una plaza que sea
'memoria activa', como dice Jelin: un lugar donde el pasado se conecta con las
necesidades del presente.
Le pido al Consejo Deliberante que se comprometa a
estudiar las vías más viables para este desarrollo: presupuesto participativo,
convenios con el gobierno provincial, alianzas con organizaciones vecinales,
proyectos de economía popular. No les pido un plan acabado hoy. Les pido la
voluntad política de empezar.
Un sitio de memoria que también es un espacio vivo de
producción e intercambio es infinitamente más resistente al olvido que un
monolito rodeado de baldíos. Los vecinos del barrio San Nicolás son los
custodios involuntarios de la última huella de mi abuelo: merecen que esa
responsabilidad se convierta en un activo para su comunidad.
Conclusión: El Nombre que Escribimos Entre Todos
Vuelvo al algarrobo. Cada vez que paso por ahí, solo o
con mi familia, pienso en lo que significa ese árbol: es viejo, es salteño, ha
sobrevivido sequías y tormentas. Y sigue ahí, al costado de la ruta, como un
testigo mudo de lo que pasó esa madrugada de marzo de 1976.
La memoria de Miguel Ragone puede ser como ese
algarrobo: persistente, profunda, enraizada. O puede ser como el Peugeot gris:
hallada, identificada, y después guardada en un expediente que nadie abre.
La diferencia entre esas dos posibilidades no la
decide el destino ni el tiempo. La decide la voluntad de instituciones
concretas, de personas concretas, en momentos concretos como este. La
decide si el Consejo Deliberante de Cerrillos aprueba o no esas tres
ordenanzas. La decide si la Municipalidad acepta o no ceder parte del control
narrativo del acto. La decide si los jóvenes como Matías Romero siguen tomando
la posta o si se cansan de cargar con una historia que no es 'divertida' ni
'conveniente'.
No le pido a nadie que cargue con mi dolor. Le pido a
la comunidad de Cerrillos y de Salta que cargue con la responsabilidad que le
corresponde: la de garantizar que una historia verídica, compleja y
transformadora no sea reducida a un ornamento protocolar.
Mi abuelo era el médico del pueblo. Ese pueblo somos
nosotros. Y la memoria que construyamos de él —o que dejemos destruir— dice
algo sobre qué clase de pueblo somos y qué clase de democracia merecemos.
La plaza, el acto, las ordenanzas: son formas de decir
que seguimos buscando. Los restos físicos, sí, todavía. Pero también los restos
de un proyecto de país justo que se interrumpió a punta de fusil y que todavía
tenemos la obligación de recuperar.
Fernando Pequeño Ragone
Investigador en Derechos Humanos y
Memoria Social
Asociación Miguel Ragone por la Verdad,
la Memoria y la Justicia — Salta, 2025
Referencias Bibliográficas
Grimson, A. (2019). ¿Qué es el peronismo? De
Perón a los Kirchner, el movimiento que no deja de conmover a la Argentina.
Siglo XXI Editores.
Halbwachs, M. (1950). La mémoire collective.
Presses Universitaires de France. [Trad. esp.: La memoria colectiva. Miño y
Dávila, 2004]
Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria.
Siglo XXI Editores.
Jelin, E. (2017). La lucha por el pasado. Cómo
construimos la memoria social. Siglo XXI Editores.
Maffía, D. (2012). Género y ciudadanía: aportes
para una teoría feminista de la transición democrática. En Filosofía y Género:
Identidades, ficciones y política. Catálogos.
Pollak, M. (1989). Memoria, olvido, silencio.
Revista Estudios Históricos, 2(3), 3-15.
Ricoeur, P. (2004). La memoria, la historia, el
olvido. Fondo de Cultura Económica.
Trouillot, M.-R. (1995). Silencing the Past:
Power and the Production of History. Beacon Press.
Ley Nacional 26.691 (2011). Preservación,
señalización y difusión de sitios de memoria del terrorismo de Estado.
Honorable Congreso de la Nación Argentina.
Ordenanza Municipal 596/2023. Municipalidad de
Cerrillos, Salta. Secretaría de Turismo, Cultura y Deportes.
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