miércoles, 6 de mayo de 2026

Memorias del panel de 2013: Entre Eva y Miguel: El Pueblo. Analisis político

 

ESCUELA PERONISTA — PARTIDO JUSTICIALISTA SALTA

Grupo La CFK | Ciclo de Formación Política 2026

 

Captura de momentos iniciales del Panel de 2013


Por Fernando Pequeño Ragone
asistido por NotebookLM, Gemini y Claude IA
A cerca de mi escritura asistida con IA.

Entre Eva y Miguel: El Pueblo Como Categoría Política

Memoria, identidad peronista y rearticulación política en Salta

Fernando Pequeño Ragone

Investigador en Derechos Humanos y Memoria | Asociación Miguel Ragone

Salta, Argentina — 2026

 

"No puede haber amor donde hay explotadores y explotados."
 — Eva Perón, citada por Héctor Canto en el panel (2013)

 

I. Introducción: La Memoria Como Territorio en Disputa

Cuando me invita el grupo La CFK a presentar este ensayo en la Escuela Peronista del Partido Justicialista de Salta, en el contexto de la rearticulación interna del peronismo y de la próxima elección de autoridades partidarias, la primera imagen que me viene a la mente no es un argumento político: es un olor. El olor a papel viejo de la Cámara de Diputados provincial, esa tarde del 21 de marzo de 2013, cuando desde la Asociación Miguel Ragone organizamos el panel "Entre Eva y Miguel: El Pueblo", en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Trece años han pasado. Argentina, Salta, el peronismo, el mundo: todo se ha transformado. Pero aquel evento —que analizo hoy como fuente central de este ensayo— me interpela con una vigencia inesperada. Porque los dilemas que lo atravesaron en silencio siguen siendo los nuestros: ¿Quién hereda la mística del peronismo histórico? ¿Qué hacemos con la memoria cuando el movimiento está fracturado? ¿Cómo se construye poder político legítimo sin caer en la mera gestión o en la nostalgia estéril?

En este ensayo, narrado en primera persona como investigador y como nieto de Miguel Ragone, abordo cinco núcleos problemáticos que el panel de 2013 ilumina con particular intensidad y que resultan centrales para el momento que el peronismo salteño atraviesa hoy:

1) El uso político de la memoria histórica y su doble filo;

2) La construcción del pueblo como categoría política activa versus sujeto pasivo de representación;

3) La transferencia generacional y la pedagogía del movimiento;

4) Las tensiones entre institucionalización y mística en el peronismo salteño;

5) Los desafíos de la rearticulación identitaria en un contexto de crisis de representación y polarización creciente.

El documento que analizo es el desarrollo del panel de disertaciones celebrado el 21 de marzo de 2013 en la Cámara de Diputados de Salta, organizado por la Asociación Miguel Ragone, con la presencia de funcionarios provinciales, intelectuales y militantes. Es, al mismo tiempo, fuente histórica y espejo político.


Acceso al panel analizado


II. La Memoria Como Instrumento: Entre el Duelo y la Legitimación

El escenario como mensaje

Desde mi experiencia como organizador de aquel evento, recuerdo que la elección del lugar no fue inocente. Realizar el panel en la Cámara de Diputados —"el palacio legislativo donde se producen las leyes", como remarcó el entonces senador Rodolfo Urtubey— fue una decisión política cargada de semiótica. El espacio del poder institucional era puesto al servicio de la memoria popular. O, dicho de modo más preciso y más incómodo: la memoria popular era puesta al servicio de la legitimación del poder institucional.

El documento registra con precisión esta doble operación. Santiago Godoy, presidente de la Cámara Baja, abrió el evento marcando el vínculo entre las fechas dolorosas —1976, la desaparición de mi abuelo— y las fechas esperanzadoras —1973, su asunción como gobernador—, construyendo una narrativa de continuidad entre aquel peronismo transformador y el gobierno de Juan Manuel Urtubey en 2013. Godoy también señaló, con una chicana política, que a pesar de haber invitado a todos los partidos, "solamente vienen los del Partido Justicialista". El peronismo, en ese gesto, se autoconstituía como el único custodio legítimo de la memoria.

La politóloga Elizabeth Jelin advierte que la memoria no es un archivo pasivo sino un campo de disputas en el que los actores sociales pugnan por fijar sentidos sobre el pasado (Jelin, 2002). Lo que el panel de 2013 evidencia es exactamente esto: la Asociación Miguel Ragone, el oficialismo provincial y el kirchnerismo nacional convergían en una misma plataforma memorial, pero con agendas que no eran idénticas. La pregunta que me hago hoy, ante la nueva elección de autoridades del PJ salteño, es si esa convergencia es posible de reproducir en un escenario de mayor fragmentación.

El mártir local y el mito nacional

El panel operó sobre una homología simbólica precisa: poner a Miguel Ragone a la misma altura mítica que Eva Perón. El hilo conductor que yo mismo trazé en mi intervención fue la "unión espiritual entre Miguel Ragone y Eva Perón", dos figuras que representan la vertiente más social, transformadora y popular del justicialismo.

La historiadora María Laura Collivadino desarrolló esta homología en clave de gestión comparada: así como Evita construyó mil escuelas y la Ciudad Estudiantil, Ragone propició dieciocho cursos de capacitación docente y construyó quince escuelas en un mandato truncado; así como Evita creó los barrios peronistas y los policlínicos, Ragone instituyó la medicina preventiva y fundó el Instituto Provincial de la Vivienda en 1973. La comparación no era académica: era política. Buscaba demostrar que la mística evitista tenía un equivalente local, territorial, salteño.

Pilar Calveiro ha analizado cómo la violencia política de los años setenta produjo figuras martirológicas que el movimiento peronista utilizó de maneras diversas y a veces contradictorias (Calveiro, 2005). Mi abuelo es, en Salta, una de esas figuras. Cuando la Asociación que lleva su nombre lo conecta simbólicamente con Eva Perón, no está haciendo solo historia: está haciendo política. Está diciendo que existe un peronismo "verdadero", un peronismo de raíz popular, que es el que Salta necesita recuperar.

 

III. El Pueblo: ¿Categoría Política o Sujeto Pasivo?

De víctimas a protagonistas: el giro discursivo

Desde mi intervención en el panel de 2013, traté de marcar un giro que considero fundamental y que hoy, en el contexto de la rearticulación del peronismo salteño, sigue siendo urgente: la necesidad de "dejar de ser víctimas" y de "dejar que otros hablen por nosotros" para convertirnos en actores políticos del presente.

Este giro no es menor. Durante décadas, el discurso de derechos humanos en Argentina gravitó —comprensiblemente— sobre la figura de la víctima. Pero Gabriela Vuistaz, la psicoanalista que participó en el panel, señaló con lucidez que ni Eva Perón ni Miguel Ragone se quedaron en "el lugar de la víctima o la queja" frente a la desigualdad, sino que se "autorizaron" a transformar la realidad a través de la política. Esta autorización —el acto de decidir que uno tiene derecho y capacidad de actuar políticamente— es exactamente lo que el peronismo salteño necesita reconstruir en sus bases.

Alejandro Grimson ha argumentado que las identidades políticas en Argentina no son fijas sino que se reconfiguran continuamente en respuesta a coyunturas específicas (Grimson, 2019). El panel de 2013 fue, en ese sentido, un dispositivo de reconfiguración identitaria: buscaba anclar al joven salteño que estudiaba en un terciario provincial dentro de una genealogía peronista, haciéndolo heredero de Eva y de Miguel.

La pedagogía política como herramienta de construcción

Esa jornada de exposiciones en la mañana, en la Cámara de Diputados, estaba orientada hacia los jóvenes: el evento estuvo dirigido a estudiantes terciarios de la provincia, con el propósito de que "tomen conocimiento de la historia" y se conviertan en agentes reproductores del peronismo. Hay en esto una apuesta pedagógica que Luis Alberto Romero ha estudiado en su dimensión más larga: el peronismo, desde sus orígenes, desarrolló una cultura política que combinaba formación doctrinaria con movilización emocional (Romero, 2001).

Lo que el panel de 2013 intentó —y en parte logró— fue una versión contemporánea de esa pedagogía. Collivadino usó la historiografía como herramienta política al establecer paralelismos directos entre las políticas de Evita y las de Ragone, demostrando que la gestión técnica —escuelas, hospitales, viviendas— no es contraria a la mística revolucionaria sino su expresión concreta. Este punto me parece crucial para hoy: el peronismo salteño no puede reconstituirse solo desde la emoción ni solo desde la tecnocracia. Necesita la síntesis.

Héctor Canto aportó la dimensión testimonial: su relato de las políticas de Estado hacia los pueblos indígenas del Chaco Salteño bajo el gobierno de Ragone, la liberación de presos políticos, su propio encuentro personal con Evita. El testimonio vivo es irreemplazable en la pedagogía peronista porque encarna la historia en un cuerpo, en una voz, en una memoria que tiene nombre y apellido.

 

IV. Institucionalización vs. Mística: La Tensión Permanente

El peronismo entre el aparato y el movimiento

Desde mi experiencia en la Asociación Miguel Ragone, una de las tensiones más difíciles de gestionar ha sido siempre la que existe entre la institucionalización de la memoria —con todo lo que implica de reconocimiento, recursos y visibilidad— y la preservación de una mística que no se deje cooptar por el poder.

El panel de 2013 exhibe esta tensión con nitidez. Por un lado, la presencia de Rodolfo Urtubey y Santiago Godoy garantizaba la cobertura institucional del evento: la Legislatura provincial le prestaba su espacio y su legitimidad. Por otro lado, mi intervención y las de Collivadino, Bellone y Vuistaz apuntaban a recuperar algo que el peronismo de gestión tiende a perder: la capacidad de nombrar al enemigo, de señalar las desigualdades, de incomodar.

Lilliana Bellone, la escritora que participó en el panel, habló sobre la construcción mítica de Evita, destacando sus vínculos con intelectuales como Discépolo, Marechal y Homero Manzi. Y remarcó que el odio oligarca hacia Evita —graficado en el infame "Viva el cáncer"— respondía a la mutación radical que ella generó en la base del pueblo argentino. Esta mutación es lo que Alejandro Horowicz llama la "revolución desde arriba" del peronismo clásico: un movimiento que logró redistribuir poder sin destruir las instituciones, pero que generó un antagonismo irreductible con los sectores dominantes (Horowicz, 1985).

El kirchnerismo como marco y el dilema pos-kirchnerista

El panel de 2013 se realizó en un momento de plena hegemonía kirchnerista. La referencia explícita en el documento a "la Presidenta que se enfrenta al mundo entero" —en alusión a Cristina Fernández— y la evocación de una "Patria Grande" que incluía a figuras como Néstor Kirchner y Hugo Chávez junto a los líderes históricos del justicialismo, ubican al evento dentro del macro-relato kirchnerista. El peronismo salteño, en ese momento, confirmaba su pertenencia a esa narrativa nacional.

Pero ese marco ya no existe de la misma manera. La derrota electoral de 2015, el gobierno de Macri, la vuelta con Alberto Fernández y la traumática crisis del Frente de Todos han reconfigurado dramáticamente el campo peronista. Marina Franco ha analizado cómo los procesos de construcción de memorias sobre la represión están siempre atravesados por el presente político de quienes las construyen (Franco, 2012). Hoy, en 2026, la memoria del peronismo histórico ya no puede ser reclamada exclusivamente desde una identidad kirchnerista, porque esa identidad misma está en disputa.

Guillermo O'Donnell, en su análisis clásico de la relación entre modernización y autoritarismo en Argentina, señaló que las crisis de representación tienden a producir movimientos pendulares entre el verticalismo y la fragmentación (O'Donnell, 1972). El peronismo salteño vive hoy ese péndulo: la elección de nuevas autoridades partidarias es, al mismo tiempo, una disputa de poder y una búsqueda de identidad.

 

V. Salta, el Noroeste y la Memoria Encarnada

La especificidad territorial de la memoria peronista salteña

Cuando pienso en la rearticulación del peronismo en Salta, me resulta imposible separar la dimensión política de la dimensión territorial. Salta no es Buenos Aires. La desigualdad aquí tiene rostros específicos: los pueblos indígenas del Chaco y los Valles Calchaquíes, los trabajadores rurales de la caña y el tabaco, las mujeres de los barrios populares que sostienen comedores y merenderos mientras los hombres debaten en las seccionales.

El panel de 2013 recuperó, brevemente pero de manera significativa, esta especificidad. Héctor Canto recordó las políticas de Estado para con los aborígenes en el Chaco Salteño bajo el gobierno de Ragone, en un gesto que conectaba el universalismo peronista con las necesidades concretas del territorio. Collivadino subrayó que ni Evita ni Miguel cayeron en la caridad burguesa, sino que entendieron a los individuos como "seres integrales": no somos una cosa cuando vamos a la escuela y otra en el pediatra.

Diana Maffía ha reflexionado sobre la necesidad de pensar la política desde los cuerpos y las experiencias concretas, y no solo desde las abstracciones institucionales (Maffía, 2008). Desde esa perspectiva, el peronismo salteño tiene una ventaja y un riesgo: su arraigo territorial es profundo, pero puede convertirse en mero clientelismo si no está acompañado de una reflexión política rigurosa.

La Asociación Miguel Ragone: entre la memoria y la política

Desde mi rol en la Asociación Miguel Ragone, he vivido en carne propia la dificultad de sostener un espacio que sea simultáneamente de memoria y de acción política. El panel de 2013 fue, en ese sentido, un momento de síntesis exitosa: logramos que la figura de mi abuelo circulara en el espacio público no solo como víctima del terrorismo de Estado sino como referente de una forma de hacer política.

Sofía Tiscornia ha analizado cómo las organizaciones de derechos humanos en Argentina construyen su legitimidad a partir de la combinación entre testimonio moral y expertise técnico (Tiscornia, 2008). La Asociación Miguel Ragone ha intentado esa combinación, con éxitos y fracasos. Lo que el panel de 2013 muestra es que cuando esa combinación funciona —cuando la memoria se convierte en argumento político y no solo en lamento—, el peronismo puede recuperar algo de su potencia original.

Hoy, en el contexto de la elección de autoridades del PJ salteño, la pregunta que me formulo es esta: ¿puede la figura de Miguel Ragone seguir siendo un activo simbólico del peronismo salteño, o ha quedado demasiado asociada a una facción específica del partido? ¿Puede la memoria ser un bien común del movimiento, o inevitablemente se convierte en patrimonio de quien la gestiona?

 

VI. Conclusión: Rearticular sin Olvidar, Recordar sin Paralizarse

Vuelvo al punto de partida: aquel olor a papel viejo de la Cámara de Diputados provincial, el 21 de marzo de 2013. Pero también pienso en este espacio, en esta Escuela Peronista, en los compañeros y compañeras del grupo La CFK que han tenido la generosidad de invitarme.

El panel "Entre Eva y Miguel: El Pueblo" fue, como he intentado mostrar, mucho más que un acto de memoria: fue una lección magistral de pedagogía política, una operación de construcción simbólica y una apuesta por la transferencia generacional del peronismo. Tuvo sus luces y sus sombras. Las luces: la capacidad de conectar historia, gestión y mística en un relato coherente y movilizador. Las sombras: la tendencia a hacer de la memoria un instrumento de legitimación del poder existente, en lugar de un cuestionamiento de ese poder.

Elizabeth Jelin nos recuerda que los trabajos de la memoria son siempre trabajos incompletos, atravesados por el presente (Jelin, 2002). Guillermo O'Donnell nos enseña que las instituciones democráticas son frágiles y requieren construcción activa (O'Donnell, 1972). Pilar Calveiro nos advierte que la violencia política produce heridas que no cierran solas y que la política, para ser transformadora, debe hacerse cargo de esas heridas (Calveiro, 2005).

Alejandro Grimson nos invita a pensar la grieta no como un accidente sino como el resultado de procesos históricos profundos (Grimson, 2019). Alejandro Horowicz nos recuerda que el peronismo nunca fue monolítico y que su potencia reside precisamente en su capacidad de contener tensiones sin resolverlas definitivamente (Horowicz, 1985). Luis Alberto Romero nos muestra que la Argentina tiene una historia larga de ciclos políticos que se repiten con variaciones (Romero, 2001). Marina Franco nos enseña que las memorias sobre la represión son siempre memorias en disputa (Franco, 2012). Diana Maffía nos convoca a pensar desde los cuerpos y las experiencias concretas (Maffía, 2008). Sofía Tiscornia nos recuerda que la legitimidad de las organizaciones de memoria depende de su capacidad de combinar testimonio moral y expertise técnico (Tiscornia, 2008). Beatriz Sarlo nos alerta sobre los peligros de una política que se construye sobre el puro pasado, sin capacidad de imaginar futuros (Sarlo, 1994).

Desde mi experiencia en la Asociación Miguel Ragone y como investigador en derechos humanos, quiero terminar con una convicción: el peronismo salteño tiene recursos simbólicos, históricos y territoriales para reconstituirse. Pero esa reconstitución no puede hacerse desde la nostalgia ni desde la mera gestión tecnocrática. Necesita la síntesis que Eva Perón y Miguel Ragone encarnaron: la capacidad de autorizar a los de abajo a ser sujetos de su propia historia.

La elección de nuevas autoridades del PJ salteño es una oportunidad. No para resolver definitivamente quién hereda el peronismo, sino para abrir un proceso de escucha, de diálogo y de construcción colectiva. La memoria de Eva y de Miguel nos enseña que el pueblo no es un objeto de la política: es su sujeto.

Esa es la tarea. Esa es la herencia. Ese es el desafío.

 

Referencias Bibliográficas

Calveiro, P. (2005). Política y/o violencia: Una aproximación a la guerrilla de los años setenta. Norma.

Franco, M. (2012). Un enemigo para la nación: Orden interno, violencia y "subversión", 1973-1976. Fondo de Cultura Económica.

Grimson, A. (2019). ¿Qué es el peronismo? De Perón a los Kirchner, el movimiento que no deja de sorprender. Siglo XXI Editores.

Horowicz, A. (1985). Los cuatro peronismos. Planeta.

Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria. Siglo XXI Editores.

Maffía, D. (2008). Epistemología feminista: La subversión semiótica de las mujeres en la ciencia. Revista Venezolana de Estudios de la Mujer, 13(28), 63-98.

O'Donnell, G. (1972). Modernización y autoritarismo. Paidós.

Romero, L. A. (2001). Breve historia contemporánea de la Argentina. Fondo de Cultura Económica.

Sarlo, B. (1994). Escenas de la vida posmoderna: Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina. Ariel.

Tiscornia, S. (2008). Activismo de los derechos humanos y burocracias estatales: El caso Walter Bulacio. Del Puerto / CELS.

 

— Asociación Miguel Ragone | Salta, 2026 —

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EL PAÍS Edición América: el periódico global