ESCUELA PERONISTA — PARTIDO
JUSTICIALISTA SALTA
Grupo La CFK | Ciclo de Formación
Política 2026
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| Captura de momentos iniciales del Panel de 2013 |
Por Fernando Pequeño
Ragone
asistido por NotebookLM, Gemini y Claude IA
A
cerca de mi escritura asistida con IA.
Entre Eva y Miguel: El Pueblo Como
Categoría Política
Memoria, identidad peronista y
rearticulación política en Salta
Fernando Pequeño Ragone
Investigador en Derechos Humanos y
Memoria | Asociación Miguel Ragone
Salta, Argentina — 2026
"No puede haber amor donde hay
explotadores y explotados."
— Eva Perón, citada por Héctor Canto en
el panel (2013)
I. Introducción: La Memoria Como Territorio en Disputa
Cuando me invita el grupo La CFK a
presentar este ensayo en la Escuela Peronista del Partido Justicialista de
Salta, en el contexto de la rearticulación interna del peronismo y de la
próxima elección de autoridades partidarias, la primera imagen que me viene a
la mente no es un argumento político: es un olor. El olor a papel viejo de la
Cámara de Diputados provincial, esa tarde del 21 de marzo de 2013, cuando desde
la Asociación Miguel Ragone organizamos el panel "Entre Eva y Miguel:
El Pueblo", en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y
la Justicia.
Trece años han pasado. Argentina, Salta, el
peronismo, el mundo: todo se ha transformado. Pero aquel evento —que analizo
hoy como fuente central de este ensayo— me interpela con una vigencia
inesperada. Porque los dilemas que lo atravesaron en silencio siguen siendo los
nuestros: ¿Quién hereda la mística del peronismo histórico? ¿Qué hacemos con la
memoria cuando el movimiento está fracturado? ¿Cómo se construye poder político
legítimo sin caer en la mera gestión o en la nostalgia estéril?
En este ensayo, narrado en primera persona
como investigador y como nieto de Miguel Ragone, abordo cinco núcleos
problemáticos que el panel de 2013 ilumina con particular intensidad y que
resultan centrales para el momento que el peronismo salteño atraviesa hoy:
1) El uso político de la memoria
histórica y su doble filo;
2) La construcción del pueblo
como categoría política activa versus sujeto pasivo de representación;
3) La transferencia generacional y
la pedagogía del movimiento;
4) Las tensiones entre
institucionalización y mística en el peronismo salteño;
5) Los desafíos de la rearticulación
identitaria en un contexto de crisis de representación y polarización
creciente.
El documento que analizo es el desarrollo del
panel de disertaciones celebrado el 21 de marzo de 2013 en la Cámara de
Diputados de Salta, organizado por la Asociación Miguel Ragone, con la
presencia de funcionarios provinciales, intelectuales y militantes. Es, al
mismo tiempo, fuente histórica y espejo político.
Acceso al panel analizado
II. La Memoria Como Instrumento: Entre el Duelo y la Legitimación
El escenario como mensaje
Desde mi experiencia como organizador de
aquel evento, recuerdo que la elección del lugar no fue inocente. Realizar el
panel en la Cámara de Diputados —"el palacio legislativo donde se
producen las leyes", como remarcó el entonces senador Rodolfo Urtubey—
fue una decisión política cargada de semiótica. El espacio del poder
institucional era puesto al servicio de la memoria popular. O, dicho de modo
más preciso y más incómodo: la memoria popular era puesta al servicio de la
legitimación del poder institucional.
El documento registra con precisión esta
doble operación. Santiago Godoy, presidente de la Cámara Baja, abrió el evento
marcando el vínculo entre las fechas dolorosas —1976, la desaparición de mi
abuelo— y las fechas esperanzadoras —1973, su asunción como gobernador—,
construyendo una narrativa de continuidad entre aquel peronismo transformador y
el gobierno de Juan Manuel Urtubey en 2013. Godoy también señaló, con una
chicana política, que a pesar de haber invitado a todos los partidos, "solamente
vienen los del Partido Justicialista". El peronismo, en ese gesto, se
autoconstituía como el único custodio legítimo de la memoria.
La politóloga Elizabeth Jelin advierte que
la memoria no es un archivo pasivo sino un campo de disputas en el que los
actores sociales pugnan por fijar sentidos sobre el pasado (Jelin, 2002). Lo
que el panel de 2013 evidencia es exactamente esto: la Asociación Miguel
Ragone, el oficialismo provincial y el kirchnerismo nacional convergían en una
misma plataforma memorial, pero con agendas que no eran idénticas. La pregunta
que me hago hoy, ante la nueva elección de autoridades del PJ salteño, es si
esa convergencia es posible de reproducir en un escenario de mayor
fragmentación.
El mártir local y el mito nacional
El panel operó sobre una homología
simbólica precisa: poner a Miguel Ragone a la misma altura mítica que Eva
Perón. El hilo conductor que yo mismo trazé en mi intervención fue la "unión
espiritual entre Miguel Ragone y Eva Perón", dos figuras que
representan la vertiente más social, transformadora y popular del
justicialismo.
La historiadora María Laura Collivadino
desarrolló esta homología en clave de gestión comparada: así como Evita
construyó mil escuelas y la Ciudad Estudiantil, Ragone propició dieciocho
cursos de capacitación docente y construyó quince escuelas en un mandato
truncado; así como Evita creó los barrios peronistas y los policlínicos, Ragone
instituyó la medicina preventiva y fundó el Instituto Provincial de la Vivienda
en 1973. La comparación no era académica: era política. Buscaba demostrar que
la mística evitista tenía un equivalente local, territorial, salteño.
Pilar Calveiro ha analizado cómo la
violencia política de los años setenta produjo figuras martirológicas que el
movimiento peronista utilizó de maneras diversas y a veces contradictorias
(Calveiro, 2005). Mi abuelo es, en Salta, una de esas figuras. Cuando la
Asociación que lleva su nombre lo conecta simbólicamente con Eva Perón, no está
haciendo solo historia: está haciendo política. Está diciendo que existe un
peronismo "verdadero", un peronismo de raíz popular, que es el
que Salta necesita recuperar.
III. El Pueblo: ¿Categoría Política o Sujeto Pasivo?
De víctimas a protagonistas: el giro discursivo
Desde mi intervención en el panel de 2013,
traté de marcar un giro que considero fundamental y que hoy, en el contexto de
la rearticulación del peronismo salteño, sigue siendo urgente: la necesidad de "dejar
de ser víctimas" y de "dejar que otros hablen por
nosotros" para convertirnos en actores políticos del presente.
Este giro no es menor. Durante décadas, el
discurso de derechos humanos en Argentina gravitó —comprensiblemente— sobre la
figura de la víctima. Pero Gabriela Vuistaz, la psicoanalista que participó en
el panel, señaló con lucidez que ni Eva Perón ni Miguel Ragone se quedaron en "el
lugar de la víctima o la queja" frente a la desigualdad, sino que se "autorizaron"
a transformar la realidad a través de la política. Esta autorización —el acto
de decidir que uno tiene derecho y capacidad de actuar políticamente— es
exactamente lo que el peronismo salteño necesita reconstruir en sus bases.
Alejandro Grimson ha argumentado que las
identidades políticas en Argentina no son fijas sino que se reconfiguran
continuamente en respuesta a coyunturas específicas (Grimson, 2019). El panel
de 2013 fue, en ese sentido, un dispositivo de reconfiguración identitaria:
buscaba anclar al joven salteño que estudiaba en un terciario provincial dentro
de una genealogía peronista, haciéndolo heredero de Eva y de Miguel.
La pedagogía política como herramienta de construcción
Esa jornada de exposiciones en la mañana,
en la Cámara de Diputados, estaba orientada hacia los jóvenes: el evento estuvo
dirigido a estudiantes terciarios de la provincia, con el propósito de que "tomen
conocimiento de la historia" y se conviertan en agentes reproductores
del peronismo. Hay en esto una apuesta pedagógica que Luis Alberto Romero ha
estudiado en su dimensión más larga: el peronismo, desde sus orígenes,
desarrolló una cultura política que combinaba formación doctrinaria con
movilización emocional (Romero, 2001).
Lo que el panel de 2013 intentó —y en parte
logró— fue una versión contemporánea de esa pedagogía. Collivadino usó la
historiografía como herramienta política al establecer paralelismos directos
entre las políticas de Evita y las de Ragone, demostrando que la gestión
técnica —escuelas, hospitales, viviendas— no es contraria a la mística
revolucionaria sino su expresión concreta. Este punto me parece crucial para
hoy: el peronismo salteño no puede reconstituirse solo desde la emoción ni solo
desde la tecnocracia. Necesita la síntesis.
Héctor Canto aportó la dimensión
testimonial: su relato de las políticas de Estado hacia los pueblos indígenas
del Chaco Salteño bajo el gobierno de Ragone, la liberación de presos
políticos, su propio encuentro personal con Evita. El testimonio vivo es irreemplazable
en la pedagogía peronista porque encarna la historia en un cuerpo, en una voz,
en una memoria que tiene nombre y apellido.
IV. Institucionalización vs. Mística: La Tensión Permanente
El peronismo entre el aparato y el movimiento
Desde mi experiencia en la Asociación
Miguel Ragone, una de las tensiones más difíciles de gestionar ha sido siempre
la que existe entre la institucionalización de la memoria —con todo lo que
implica de reconocimiento, recursos y visibilidad— y la preservación de una
mística que no se deje cooptar por el poder.
El panel de 2013 exhibe esta tensión con
nitidez. Por un lado, la presencia de Rodolfo Urtubey y Santiago Godoy
garantizaba la cobertura institucional del evento: la Legislatura provincial le
prestaba su espacio y su legitimidad. Por otro lado, mi intervención y las de
Collivadino, Bellone y Vuistaz apuntaban a recuperar algo que el peronismo de
gestión tiende a perder: la capacidad de nombrar al enemigo, de señalar las
desigualdades, de incomodar.
Lilliana Bellone, la escritora que
participó en el panel, habló sobre la construcción mítica de Evita, destacando
sus vínculos con intelectuales como Discépolo, Marechal y Homero Manzi. Y
remarcó que el odio oligarca hacia Evita —graficado en el infame "Viva
el cáncer"— respondía a la mutación radical que ella generó en la base
del pueblo argentino. Esta mutación es lo que Alejandro Horowicz llama la "revolución
desde arriba" del peronismo clásico: un movimiento que logró
redistribuir poder sin destruir las instituciones, pero que generó un
antagonismo irreductible con los sectores dominantes (Horowicz, 1985).
El kirchnerismo como marco y el dilema pos-kirchnerista
El panel de 2013 se realizó en un momento
de plena hegemonía kirchnerista. La referencia explícita en el documento a "la
Presidenta que se enfrenta al mundo entero" —en alusión a Cristina
Fernández— y la evocación de una "Patria Grande" que incluía a
figuras como Néstor Kirchner y Hugo Chávez junto a los líderes históricos del
justicialismo, ubican al evento dentro del macro-relato kirchnerista. El
peronismo salteño, en ese momento, confirmaba su pertenencia a esa narrativa
nacional.
Pero ese marco ya no existe de la misma
manera. La derrota electoral de 2015, el gobierno de Macri, la vuelta con
Alberto Fernández y la traumática crisis del Frente de Todos han reconfigurado
dramáticamente el campo peronista. Marina Franco ha analizado cómo los procesos
de construcción de memorias sobre la represión están siempre atravesados por el
presente político de quienes las construyen (Franco, 2012). Hoy, en 2026, la
memoria del peronismo histórico ya no puede ser reclamada exclusivamente desde
una identidad kirchnerista, porque esa identidad misma está en disputa.
Guillermo O'Donnell, en su análisis clásico
de la relación entre modernización y autoritarismo en Argentina, señaló que las
crisis de representación tienden a producir movimientos pendulares entre el
verticalismo y la fragmentación (O'Donnell, 1972). El peronismo salteño vive
hoy ese péndulo: la elección de nuevas autoridades partidarias es, al mismo
tiempo, una disputa de poder y una búsqueda de identidad.
V. Salta, el Noroeste y la Memoria Encarnada
La especificidad territorial de la memoria peronista salteña
Cuando pienso en la rearticulación del
peronismo en Salta, me resulta imposible separar la dimensión política de la
dimensión territorial. Salta no es Buenos Aires. La desigualdad aquí tiene
rostros específicos: los pueblos indígenas del Chaco y los Valles Calchaquíes,
los trabajadores rurales de la caña y el tabaco, las mujeres de los barrios
populares que sostienen comedores y merenderos mientras los hombres debaten en
las seccionales.
El panel de 2013 recuperó, brevemente pero
de manera significativa, esta especificidad. Héctor Canto recordó las políticas
de Estado para con los aborígenes en el Chaco Salteño bajo el gobierno de
Ragone, en un gesto que conectaba el universalismo peronista con las
necesidades concretas del territorio. Collivadino subrayó que ni Evita ni
Miguel cayeron en la caridad burguesa, sino que entendieron a los individuos
como "seres integrales": no somos una cosa cuando vamos a la
escuela y otra en el pediatra.
Diana Maffía ha reflexionado sobre la
necesidad de pensar la política desde los cuerpos y las experiencias concretas,
y no solo desde las abstracciones institucionales (Maffía, 2008). Desde esa
perspectiva, el peronismo salteño tiene una ventaja y un riesgo: su arraigo
territorial es profundo, pero puede convertirse en mero clientelismo si no está
acompañado de una reflexión política rigurosa.
La Asociación Miguel Ragone: entre la memoria y la política
Desde mi rol en la Asociación Miguel
Ragone, he vivido en carne propia la dificultad de sostener un espacio que sea
simultáneamente de memoria y de acción política. El panel de 2013 fue, en ese
sentido, un momento de síntesis exitosa: logramos que la figura de mi abuelo
circulara en el espacio público no solo como víctima del terrorismo de Estado
sino como referente de una forma de hacer política.
Sofía Tiscornia ha analizado cómo las
organizaciones de derechos humanos en Argentina construyen su legitimidad a
partir de la combinación entre testimonio moral y expertise técnico (Tiscornia,
2008). La Asociación Miguel Ragone ha intentado esa combinación, con éxitos y
fracasos. Lo que el panel de 2013 muestra es que cuando esa combinación
funciona —cuando la memoria se convierte en argumento político y no solo en
lamento—, el peronismo puede recuperar algo de su potencia original.
Hoy, en el contexto de la elección de
autoridades del PJ salteño, la pregunta que me formulo es esta: ¿puede la
figura de Miguel Ragone seguir siendo un activo simbólico del peronismo
salteño, o ha quedado demasiado asociada a una facción específica del partido?
¿Puede la memoria ser un bien común del movimiento, o inevitablemente se
convierte en patrimonio de quien la gestiona?
VI. Conclusión: Rearticular sin Olvidar, Recordar sin Paralizarse
Vuelvo al punto de partida: aquel olor a
papel viejo de la Cámara de Diputados provincial, el 21 de marzo de 2013. Pero
también pienso en este espacio, en esta Escuela Peronista, en los compañeros y
compañeras del grupo La CFK que han tenido la generosidad de invitarme.
El panel "Entre Eva y Miguel: El
Pueblo" fue, como he intentado mostrar, mucho más que un acto de
memoria: fue una lección magistral de pedagogía política, una operación de
construcción simbólica y una apuesta por la transferencia generacional del
peronismo. Tuvo sus luces y sus sombras. Las luces: la capacidad de conectar
historia, gestión y mística en un relato coherente y movilizador. Las sombras:
la tendencia a hacer de la memoria un instrumento de legitimación del poder
existente, en lugar de un cuestionamiento de ese poder.
Elizabeth Jelin nos recuerda que los
trabajos de la memoria son siempre trabajos incompletos, atravesados por el
presente (Jelin, 2002). Guillermo O'Donnell nos enseña que las instituciones
democráticas son frágiles y requieren construcción activa (O'Donnell, 1972).
Pilar Calveiro nos advierte que la violencia política produce heridas que no
cierran solas y que la política, para ser transformadora, debe hacerse cargo de
esas heridas (Calveiro, 2005).
Alejandro Grimson nos invita a pensar la
grieta no como un accidente sino como el resultado de procesos históricos
profundos (Grimson, 2019). Alejandro Horowicz nos recuerda que el peronismo
nunca fue monolítico y que su potencia reside precisamente en su capacidad de
contener tensiones sin resolverlas definitivamente (Horowicz, 1985). Luis
Alberto Romero nos muestra que la Argentina tiene una historia larga de ciclos
políticos que se repiten con variaciones (Romero, 2001). Marina Franco nos
enseña que las memorias sobre la represión son siempre memorias en disputa
(Franco, 2012). Diana Maffía nos convoca a pensar desde los cuerpos y las
experiencias concretas (Maffía, 2008). Sofía Tiscornia nos recuerda que la
legitimidad de las organizaciones de memoria depende de su capacidad de
combinar testimonio moral y expertise técnico (Tiscornia, 2008). Beatriz Sarlo
nos alerta sobre los peligros de una política que se construye sobre el puro
pasado, sin capacidad de imaginar futuros (Sarlo, 1994).
Desde mi experiencia en la Asociación
Miguel Ragone y como investigador en derechos humanos, quiero terminar con una
convicción: el peronismo salteño tiene recursos simbólicos, históricos y
territoriales para reconstituirse. Pero esa reconstitución no puede hacerse
desde la nostalgia ni desde la mera gestión tecnocrática. Necesita la síntesis
que Eva Perón y Miguel Ragone encarnaron: la capacidad de autorizar a
los de abajo a ser sujetos de su propia historia.
La elección de nuevas autoridades del PJ
salteño es una oportunidad. No para resolver definitivamente quién hereda el
peronismo, sino para abrir un proceso de escucha, de diálogo y de construcción
colectiva. La memoria de Eva y de Miguel nos enseña que el pueblo no es un
objeto de la política: es su sujeto.
Esa es la tarea. Esa es la herencia. Ese
es el desafío.
Referencias Bibliográficas
Calveiro,
P. (2005). Política y/o violencia: Una aproximación a la guerrilla de los años
setenta. Norma.
Franco,
M. (2012). Un enemigo para la nación: Orden interno, violencia y
"subversión", 1973-1976. Fondo de Cultura Económica.
Grimson,
A. (2019). ¿Qué es el peronismo? De Perón a los Kirchner, el movimiento que no
deja de sorprender. Siglo XXI Editores.
Horowicz,
A. (1985). Los cuatro peronismos. Planeta.
Jelin,
E. (2002). Los trabajos de la memoria. Siglo XXI Editores.
Maffía,
D. (2008). Epistemología feminista: La subversión semiótica de las mujeres en
la ciencia. Revista Venezolana de Estudios de la Mujer, 13(28), 63-98.
O'Donnell,
G. (1972). Modernización y autoritarismo. Paidós.
Romero,
L. A. (2001). Breve historia contemporánea de la Argentina. Fondo de Cultura
Económica.
Sarlo,
B. (1994). Escenas de la vida posmoderna: Intelectuales, arte y videocultura en
la Argentina. Ariel.
Tiscornia,
S. (2008). Activismo de los derechos humanos y burocracias estatales: El caso
Walter Bulacio. Del Puerto / CELS.
— Asociación Miguel Ragone | Salta, 2026
—

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